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La Semana Santa aterriza en Híjar… ¡en formato Playmobil!

Hasta el 5 de mayo el Centro de Estudios del Bajo Martín acoge la muestra que recrea las calles de la localidad turolense con más de 650 muñecos.

Desde el pasado 30 de marzo, la sala de Arte contemporáneo del Centro de Estudios del Bajo Martín (CEBM) de Híjar alberga una exposición muy especial titulada ‘Semana Santa en Híjar’. Se trata de la recreación de la procesión del Santo Entierro en formato Playmobil que podrá visitarse, con entrada gratuita, hasta el próximo 5 de mayo de 18.00 a 20.00.

La exposición es fruto del trabajo del hijarano Óscar Esteban, quien allá por el año 2014 decidió poner en marcha el proyecto con motivo de la celebración del 500 aniversario de la Semana Santa y la declaración de las Tamborradas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. “Por aquel entonces compré 400 muñecos por internet a un vendedor de Valencia. Me costaron unos 200 euros”, recuerda.

Aunque por aquel entonces el proyecto no salió adelante, sin que el turolense lo supiera acababa de poner en marcha lo que hoy se convertiría en su exposición más exitosa. Esteban (1972), vecino de Samper de Calanda, asegura que nació prácticamente a la vez que la exitosa marca de juguetes, fundada en 1974. “La mayoría de chicos de mi generación hemos crecido a la vez que estos muñecos aunque creo que fue a raíz del nacimiento de mi segundo hijo cuando empecé a coleccionar en serio”, reconoce.

En 2013 montó su primera exposición de Playmobil en su pueblo con motivo de la celebración de la Semana Cultural, muestra que luego repetiría en Híjar. Un año después, montó su tercera exposición en Lamata de los Olmos y, finalmente, en 2015 regresó a Híjar con motivo de las fiestas navideñas. “Hasta hoy me había centrado en montar escenarios de temáticas del propio juego, con dioramas sobre hadas, granjas, el lejano Oeste, etc. Es la primera vez que customizo y trabajo sobre los muñecos para hacer algo único”, explica.

Así, y gracias a la colaboración de los dibujos del también hijarano Álex Mirasol, quien ha recreado el recorrido real de la procesión del Santo Entierro a su paso por la carretera nacional en Híjar. Sin embargo, los verdaderos protagonistas son los 650 ejemplares de este pequeño muñeco, entre los que se encuentran 436 personas desfilando a las que se unen 200 visitantes. “Son 156 bombos y tambores, 120 peaneros, ministros con sus 300 túnicas, manolas, ministras y, por supuesto, espectadores”, relata el artista.

Cada uno de estos muñecos ha sido ataviado con cartulina y celo, y los ropajes recubiertos con papel o tela de carpintero y pintura acrílica. “En cuanto a los visitantes he utilizado personajes de otras colecciones, como el panadero o el florista”, añade Esteban. Por supuesto, ha sido un trabajo para el que ha necesitado la ayuda de quien convive día a día con su pasión. “Mi mujer me ha ayudado a coser ciertos trajes, mi hija a recopilar información de la Semana Santa y mi amigo Joaquín Bielsa a realizar el montaje final”, resume.

Hasta la fecha, la exposición ha sido un rotundo éxito, con días en los que se han pasado por la sala de exposiciones más de 400 personas de todas las edades, incluida una visita del centro de mayores de Híjar. “La gente se siente identificada y para mí es un orgullo escuchar sus palabras de agradecimiento, esa es la mejor recompensa”, reconoce Esteban, quien dedica a este ‘hobby’ prácticamente el 100% de su tiempo libre, aquel que pasa fuera de la fábrica. “Mi sueño es tener un lugar en el que exponer todos mis muñecos, que son miles. De lo que ha salido en los últimos años tengo todo”, explica.

Bueno, bonito, pero no barato

El turolense, que hace referencia a su casa como ‘Villaplaymobil’, asegura que sueña con montar su propia exposición permanente y ‘lucir’ sus colecciones. “El Playmobil lo tiene casi todo. Es un juego bueno, bonito pero no barato”, bromea. Por ejemplo, las figuras que forman parte del público de la procesión, cuestan entre 2.5 y 3 euros la unidad. “Por suerte no he tenido que comprar muchas, pero he adquirido algún Guardia Civil que me ha costado unos 15 euros”, explica.

En su opinión, lo más importante de este trabajo es el valor sentimental. “Un trabajo de tanto tiempo y tanta dedicación no se puede calcular con dinero. Espero no tener que desprenderme de la colección y poder seguir ampliándola para exponerla cuando llegue el momento. Solo necesito un lugar”, señala.

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