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La adecuación del ferrocarril Zaragoza-Sagunto se alargará hasta 2021 y costará 105 millones

El ADIF licita las mejoras y la construcción de los apartaderos en nueve concursos.

Un tren de contenedores de Continental Rail, a su paso por la estación de Cariñena
Un tren de contenedores de Continental Rail, a su paso por la estación de Cariñena
HA.

El ente público Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) ha lanzado al fin los concursos para adecuar la línea entre Zaragoza, Teruel y Sagunto, que alargará las obras hasta mediados de 2021 con un coste aproximado de 105 millones de euros. Las actuaciones se centran en la mejora de los 130 kilómetros entre Teruel y Sagunto, la eliminación de ocho puntos que sufren ahora severas limitaciones de velocidad entre Zaragoza y Teruel y la construcción de los siete apartaderos previstos a lo largo del trazado para que se puedan cruzar trenes de hasta 750 metros.

El ADIF ha dividido las actuaciones en nueve contratos, que permitirán a los convoyes de viajeros y de mercancías desplazarse con fiabilidad y seguridad a lo largo de los 315 kilómetros que separan Zaragoza y Sagunto. Lo que no se podrá es recortar apenas los tiempos de viaje, dado que el trazado, especialmente sinuoso entre Teruel y Sagunto, se mantendrá intacto y apenas se ganarán unos minutos al suprimir las limitaciones temporales de velocidad. De hecho, la intervención está pensada para fomentar el tráfico de mercancías, como se repite en los pliegos de condiciones.

El contrato de mayor calado asciende a 48,3 millones y supondrá la sustitución de 100.000 traviesas y de decenas de kilómetros de raíles "deteriorados", además de la renovación y recrecido del balasto, el nombre que recibe la capa de piedras que sirve de base a la vía. Igualmente, la contratista deberá renovar los desvíos de las estaciones.

En esta actuación se ha incluido la "corrección de defectos geométricos" del trazado actual, consistente en la modificación puntual de los radios de curva o de su peralte. Todo ello se acometerá entre Sagunto y Teruel, el tramo de la línea que ha sufrido un abandono crónico que ha deteriorado su estado de conservación.

La adjudicataria tendrá que asumir también en un plazo de 22 meses la mejora de dos terraplenes en la estación de Monreal y entre Teruel y Cella, donde los trenes no pueden superar actualmente los 60 y 80 km/h, respectivamente. Ambos puntos se ubican en el tramo Zaragoza-Teruel que se acondicionó en la etapa del exministro popular Francisco Álvarez Cascos con especificaciones de diseño para la velocidad alta.

En paralelo, el ADIF ha convocado sendos concursos para garantizar el suministro de las 100.000 traviesas, los 31,5 kilómetros de raíles, las 100.000 toneladas de balasto y los 52 desvíos de vía necesarios para la adecuación de la línea. Su coste global asciende a 32,3 millones.

En otro contrato se acometerá la reparación de cinco terraplenes adicionales ubicados en todos los casos en la zona del corredor que ya fue renovado y cuyo mal estado obliga a los trenes a reducir su velocidad a 30 y 80 km/h. Dos de ellos se encuentran entre Longares y Muel y otros tres se reparten entre Calamocha y Cuencabuena. Su importe de licitación se ha fijado en 4,3 millones y se solventarán este mismo año, dado que su plazo de ejecución se limita a tres meses.

De forma paralela, el ADIF construirá los apartaderos de 750 metros previstos en Cariñena, Ferreruela, Teruel, Estivella, Navajas, Barracas y La Puebla de Valverde. Con un coste total de 11,3 millones, su puesta en servicio multiplicará la capacidad de tráfico al poder cruzarse un mayor número de trenes y de mayor longitud en el corredor, que seguirá siendo de vía única.

Si se cumple el cronograma fijado en el plan director, los apartaderos deberían estar operativos este año. Las obras de Estivella, Teruel, Ferreruela y Cariñena se adjudicaron a finales de marzo y faltan otros tres, cuyo plazos de obra oscilan entre los ocho y diez meses. No obstante, habrá que esperar hasta mediados del año que viene, dado que el contrato para la modificación de la señalización de las estaciones en las que se construirán los apartaderos tiene un plazo de ejecución de 18 meses. Su importe supera los 9 millones y sin esta actuación no se podrán utilizar.

La electrificación de la línea, pendiente de salir a concurso

La electrificación es la actuación de mayor cuantía en la línea ferroviaria, que sigue pendiente de licitación por más 266 millones. El ADIF ha demorado su licitación un año, por lo que su puesta en servicio será en 2023. En este paquete de obras se engloba la instalación de la catenaria y la construcción de las subestaciones eléctricas que garantizarán el suministro de energía a lo largo del eje. Según los cálculos oficiales, la intervención entre Zaragoza y Teruel necesitará 148,83 millones y algo menor de Teruel a Sagunto, al reducirse a 117,37 millones.

Si a esto se suma la adecuación de cableados y los sistemas de protección a la electrificación, la factura se disparará a 297,6 millones, casi el triple de lo que costará adecuar la vía. El hecho de que puedan circular trenes eléctricos mejorará la explotación de la línea, pero no por ello se podrá correr más, salvo que los nuevos híbridos que compre Renfe puedan alcanzar los 200 km/h en los tramos de velocidad alta que sí lo permitirían entre Zaragoza y Teruel.

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