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El conductor drogado que propició la persecución que acabó a tiros no irá a la cárcel

Durante la fuga, de más de media hora, atravesó municipios y circuló en sentido contrario en varios tramos. Los agentes dispararon en cinco ocasiones.

El joven detenido en Teruel por huir con su coche y que fue frenado a tiros por la Guardia Civil.
El detenido, a su llegada ayer a los juzgados de la capital turolense para declarar ante el juez.
Jorge Escudero

Cocaína, metanfetaminas, anfetaminas y THC. Esas son las drogas bajo cuyos efectos circulaba este domingo IU G. P., de 23 años, cuando fue sorprendido por la Guardia Civil en el municipio de Allepuz (Teruel) y llamado a detenerse. 

Ante las señales acústicas y luminosas efectuadas por los agentes, el joven, en vez de detenerse, pisó el acelerador y huyó con su Lexus a gran velocidad, desencadenando una persecución que duró más de media hora y acabó a tiros.

Durante la huida, el individuó atravesó caminos, campos e incluso municipios sin aminorar la marcha en ningún momento, obligando a otros usuarios y peatones a maniobrar para esquivarle y a un agente de la Policía Nacional a disparar al vehículo para forzar su detención.

Todos estos hechos se dan por probados en la sentencia dictada este miércoles por el Juzgado de Primera Instancia número 3 de Teruel. Sentencia que condena al conductor por tres delitos -dos contra la seguridad vial y uno por resistencia y desobediencia grave a la autoridad- a cuatro meses de prisión, dos años y dos meses sin carné de conducir, 40 días de trabajos en beneficio de la comunidad y una multa de 960 euros.

Sin embargo, IU G. P. no irá a la cárcel. Al ser la primera vez que delinque y no superar los dos años la pena de prisión impuesta, el juez se ha visto obligado a suspender la ejecución de la pena de cárcel. 

El conductor fue detenido finalmente tras un aparatoso operativo en el que tres agentes dispararon sus armas reglamentarias. El primero de ellos, un Policía Nacional, disparó contra el vehículo todavía en marcha. La primera bala atravesó la puerta del copiloto y la otra otra impactó contra la rueda trasera derecha, lo que provocó que el coche se saliera a la cuenta y quedará anclado allí al cabo de unos metros. 

Después, como el joven drogado se negaba a salir del coche y seguía intentando pisar el acelerador -según se da por probado en la sentencia-, los agentes se vieron obligados a romper los cristales de las ventanas delanteras y a violentar las puertas para obligar al chico a salir del coche. 

Durante el forcejeo, un Guardia Civil efectuó dos disparos al suelo con finalidad disuasoria y un agente de la Policía Local pegó otro tiro al aire con el mismo fin.

Cuando por fin consiguieron sacarlo del vehículo, observaron que IU G. P. presentaba síntomas de haber consumido estupefacientes: palidez de rostro, sequedad de boca, habla pastosa, pupilas dilatadas, aspecto somnoliento y expresiones repetitivas. Al practicarle las pruebas pruebas de detección de drogas, el chico dio positivo en cocaína, metanfetaminas, anfetaminas y THC (cannabis).

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