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700 operaciones de Trauma se derivaron a Zaragoza en 2018 por falta de anestesistas

El Salud afirma que este año la plantilla de especialistas del Obispo Polanco está completa y las listas de espera han bajado.

Acceso principal al hospital Obispo Polanco de Teruel.
Antonio García/ bykofoto

Casi 700 intervenciones quirúrgicas de Traumatología del hospital Obispo Polanco de Teruel –aproximadamente la mitad de las que se realizan al año en el Servicio– tuvieron que ser derivadas a centros clínicos de Zaragoza a lo largo de 2018 debido, principalmente, a la escasez de anestesistas, aunque también a la falta de determinadas técnicas médicas en el centro turolense.

La cifra, aportada por diversas fuentes hospitalarias y sobre la que el Departamento de Salud del Gobierno aragonés no quiso este lunes “entrar a hablar”, pone de relieve la gravedad de la crisis que atravesó el Obispo Polanco el año pasado a partir de abril, cuando el número de anestesistas en activo se redujo a 7,5 de una plantilla de 13 al haber tres plazas vacantes, dos médicos de baja por enfermedad y otro a media jornada. La situación, que se prolongó durante meses pese al refuerzo puntual de anestesistas de Zaragoza, obligó a rebajar casi a la mitad la actividad de los quirófanos.

El director gerente del Salud en las zonas de Teruel y Alcañiz, José Ignacio Escuin, señaló este lunes que tal derivación de operaciones a Zaragoza tuvo como objetivo que ningún paciente esperase más de 6 meses para someterse a una intervención quirúrgica, tal y como establece la normativa en vigor. Destacó que, “afortunadamente”, en 2019 la plantilla de anestesistas “está completa y hay menos lista de espera”.

El responsable de Atención Especializada del sindicato médico CESM, Jesús Martínez-Burgui, aplaudió el lunes la decisión de aligerar las listas de espera enviando pacientes a hospitales de Zaragoza, pero advirtió de que la escasez de anestesistas y de traumatólogos –hay 9 y CESM reclama que sean contratados tres más– en el hospital Obispo Polanco “solo se soluciona con planificación y con inversión en personal”.

Para Martínez-Burgui, lo “correcto” sería que todas las operaciones pudieran realizarse en el hospital de Teruel, tanto para evitar al paciente las molestias del traslado, como para que el Obispo Polanco no perdiera competencias. Según dijo, la derivación de enfermos a otros hospitales “hace que se necesiten menos médicos en Teruel y cada vez las plantillas serán más reducidas”. El responsable sindical agregó que, como si de un bucle se tratara, cuantas menos operaciones se hagan en Teruel, menor motivación habrá entre los profesionales para acudir a trabajar al Obispo Polanco.

Desde CESM denuncian que la DGA no ha puesto en marcha el plan de incentivos para atraer facultativos a plazas de difícil cobertura mientras que otras comunidades autónomas sí lo han hecho. Ponen como ejemplo Castilla y León, que premiará con un complemento de garantía asistencial de 6.000 euros anuales a médicos de familia y pediatras que trabajen en las zonas más complicadas.

Pese a las derivaciones de operaciones a Zaragoza, que se dan no solo en Traumatología sino también en otras especialidades, cerca de 1.600 pacientes del Obispo Polanco aguardaban para ser intervenidos a 31 de diciembre de 2018, de los cuales 388 llevaban esperando más de 6 meses. Las mayores cifras corresponden a Cirugía General y Oftalmología, con 347 y 391 enfermos en espera. Una fuente de CESM calificó de “muy altas” las listas de espera de 2018 y años anteriores considerando que no se trata de un problema casual. “No se puede hacer todo tan mal durante tanto tiempo. Creo que se ha cernido sobre Teruel una tormenta perfecta”, afirmó.

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