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Los recortes de plantilla ralentizan la construcción del hospital de Alcañiz

El viernes está previsto que disminuya el número de encofradores que trabajan en el futuro edificio, que pasarán de una veintena a cinco, lo que frenará las labores.

Estado de las obras del hospital, el miércoles. Ya se ha levantado el edificio para ingreso de pacientes
Estado de las obras del hospital, el miércoles. Ya se ha levantado el edificio para ingreso de pacientes
Laura Castel

Las obras de construcción del nuevo hospital de Alcañiz sufrirán a partir del viernes, con el cambio de mes, una importante reducción de personal. Una rebaja que obligatoriamente ralentizará el ritmo de los trabajos, actualmente al 10% del total.

Hasta el momento, trabajan en la ladera de Cantagallos de 50 a 60 personas, una cifra que se rebajará notablemente, según confirman diversas fuentes. No se va a prescindir de ningún gremio, pero en muchos casos verán reducida la cifra de trabajadores. Por ejemplo, los encofradores bajarán de la veintena actuales a tan solo cinco y en las estructuras metálicas tan solo se quedan dos y el jefe, menos de la mitad que los actuales.

Una reducción de trabajo que ya conlleva cambios en la dirección del proyecto. El director de obra será trasladado a otro proyecto y, por el momento, desde la UTE OHL-Dragados no se prevé sustituirle. Será el encargado el que se quedará al frente de la construcción. El miércoles ya se produjo una reunión de seguridad.

Esta rebaja tiene lugar menos de dos semanas después de la visita de la consejera de Sanidad. Entonces, Pilar Ventura destacó el “buen ritmo” de las obras, de las que dijo que son “una realidad que no se puede echar para atrás”. Ventura mantuvo los últimos meses de 2021 como fecha final del proyecto, que se podría poner en marcha un año después, cuando esté a punto de concluir 2022.

La empresa tan solo tiene la obligación de entregar el hospital en 52 meses desde el comienzo de los trabajos; y de ir certificando obra, por lo que el ritmo al que quieran “acompasar” el proyecto puede ser variable. Así lo explicaron el miércoles fuentes del Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón, que no facilitaron información respecto al número de trabajadores.

Una de las causas lógicas para esta ralentización es que Dragados tiene por contrato 4 años y 4 meses para levantar una obra prevista en tres anualidades según proyecto, pero que se alargó porque la DGA incumplía el objetivo de déficit. Es decir, van en plazo y mantener la plantilla tanto tiempo no les resulta rentable.

Cabe recordar que se cambiaron las partidas plurianuales, que ahora concentran en los dos últimos años, 2020 y 2021, la mitad del coste total, unos 34,5 millones. No obstante, por ejemplo, el año pasado se preveía que las obras alcanzaran los 9,4 millones y sin embargo la UTE no llegó a certificar ni un tercio debido a que comenzó tarde.

Tampoco es descartable que se produzcan problemas económicos ya que la UTE ganó el concurso con una oferta muy reducida que rozaba la baja temeraria. Salió a concurso por 66,7 millones y se adjudicó por 57,4 (un 28,83% menos). Esto podría ocasionar futuros modificados para obtener más dinero como ya ocurre en otros grandes proyectos.

Por el momento, la empresa de estructuras metálicas ya ha cambiado, porque a la primera que se contrató no le salía rentable desplazarse hasta Alcañiz. De hecho, una de las razones que alegó la UTE ante la DGA al principio del proyecto es que tenía problemas para encontrar subcontratas. Esto se debía a que ofrecía pagar en 240 días y no en el plazo máximo de 60 días que establece la ley.

El hospital ha sufrido innumerables vicisitudes desde que se proyectó y la obra comenzó mucho más tarde de lo previsto. El presidente de Aragón, Javier Lambán, dijo en la anterior campaña autonómica que el centro hospitalario estaría “en marcha” al terminar la actual legislatura. Sin embargo, a tan solo dos meses de los comicios regionales su ejecución solo llega al 10%.

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