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Teruel
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Diez trabajadores de la central se encierran en Andorra para reivindicar soluciones y futuro

Alrededor de 400 personas arroparon a los empleados de las subcontratas a su entrada al Ayuntamiento andorrano, donde permanecerán hasta mañana a las 17.00.

Los diez trabajadores recibieron el apoyo de unas 400 personas antes de empezar el encierro.
Los diez trabajadores recibieron el apoyo de unas 400 personas antes de empezar el encierro.
A. Monserrate

Diez trabajadores pertenecientes a subcontratas de Endesa en Andorra se encerraron el viernes en el Ayuntamiento para reivindicar un futuro laboral ante el anuncio del cierre de la central para junio de 2020. "¡Andorra no se vende, se defiende!", volvieron a proclamar alrededor de 400 personas en la villa minera al recibir a los encerrados. El más que previsible cierre de la térmica aboca al olvido a un pueblo, a una comarca y a gran parte de la provincia de Teruel. Por ello los afectados siguen haciéndose oír con actos reivindicativos para mejorar las expectativas de la zona.

Los trabajadores de las auxiliares de Endesa llegaron a las 17.00 al Ayuntamiento, donde permanecerán 48 horas para luchar por una alternativa digna de cara al futuro. "Endesa solo nos vende placas solares. ¿Qué hacemos con ellas? ¿Las montamos y luego nos vamos? Nuestro futuro está muy mal, nos tocará hacer la maleta y no nos queremos marchar de nuestro pueblo, queremos vivir aquí", criticó Gonzalo Guerrero, uno de los diez empleados que se encerró y portavoz del grupo.

Además de Gonzalo también pasarán dos días en el consistorio andorrano Luis Calvo, José Ángel Cubero, Carlos Omedes, José Antonio Blesa, José Luis Amador, José Antonio Crespo, Roberto Quílez, Manuel Fernández y Raúl Aglio. Siete de ellos son trabajadores de Maessa; uno pertenece al Grupo Cita; uno al TSI; y otro es autónomo. Todos ellos son afectados directos por el cierre de la térmica e integrantes de la Plataforma de las Subcontratas y el Futuro de la Comarca, promotora de la reivindicación.

La propia asociación tuvo que seleccionar qué diez trabajadores se encerraban porque había muchos voluntarios para llevar a cabo la protesta. "Venimos a apoyar a los compañeros que van a pasar dos días ahí dentro y queremos visibilizar a las mujeres y los hijos, que son la cara oculta de la lucha y sufren igual que nosotros o más", explicó José Alberto López, portavoz de la Plataforma.

Los momentos previos al encierro se vivieron con mucha emoción. Se realizó una pequeña marcha desde la plaza del Regallo hasta la del Ayuntamiento, donde los diez trabajadores fueron recibidos con vítores y aplausos por unas 400 personas. Entre ellas se encontraban las Mujeres del Carbón y grupos de Teruel Existe, que tienen claro que el futuro de la provincia pasa por poner fin a la crisis de la minería.

Se pudieron leer multitud de pancartas y carteles reivindicativos, pero destacaron especialmente los que portaron los hijos de los afectados, con mensajes como "Mi papá se encierra" o "De mayor quiero ser Rey Mago para traer carbón a mi tierra". "El pueblo está volcado con nosotros. Hemos visto mucha gente ahí abajo y eso es lo que te da fuerzas para seguir; si no tuviéramos a nadie, esto no sería lo mismo", explicó Gonzalo Guerrero. Los trabajadores permanecerán en el ayuntamiento dos días aunque no estarán solos; las puertas de la casa consistorial están abiertas de 06.30 a 22.00 para que todo aquel que lo desee pueda insuflar energía y dar ánimos a los diez empleados.

Sofía Ciércoles, alcaldesa de Andorra, explicó que el Ayuntamiento no tuvo ningún problema en ceder el espacio porque "el sentimiento es mutuo". "No podemos permitir que se cierre una actividad tan importante no solo para Andorra sino para toda la provincia", reivindicó. El futuro se antoja complicado y en la Plataforma tienen claro que van a continuar manifestándose para hacerse oír. "Llevamos poco tiempo y tenemos muchas ganas. Nos da igual encerrarnos o hacer otras cosas, pero seguiremos reivindicando nuestro futuro mientras esto no cambie", explicó Guerrero. Los problemas con la térmica vienen de lejos y la zona lleva tiempo luchando por un proyecto serio para recolocar a los trabajadores de las subcontratas, unos 400. "Este año que hay elecciones parece que van a hacer todo, pero no vemos máquinas trabajando ni empresas levantándose y aquí con las promesas no comemos", concluyó José Alberto López.

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