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Teruel

El Obispo Polanco estrena una resonancia que evitará derivar cada año a 700 pacientes

El nuevo equipo, con la tecnología más avanzada del momento, realiza estudios que el aparato anterior no hacía al haber quedado obsoleto.

Acceso principal del hospital general Obispo Polanco de la capital turolense.
Acceso principal del hospital general Obispo Polanco de la capital turolense.
Antonio García/Bykofoto

El hospital Obispo Polanco de Teruel ha puesto en marcha esta semana un nuevo equipo de resonancia magnética que reduce el tiempo de exploración en un 30%, lo que permitirá  realizar un mayor número de pruebas diagnósticas por jornada y acortar las listas de espera. El aparato, que ha costado 1,7 millones de euros, entró en funcionamiento el pasado lunes.

Su puesta en servicio evitará tener que seguir derivando a centros privados de la capital turolense alrededor de 700 pacientes al año que precisaban de estudios imposibles de realizar mediante el anterior equipo, cuya tecnología había quedado obsoleta al tener una antigüedad de más de 12 años. La nueva máquina, conocida como ‘de alto campo’, que incorpora los sistemas más avanzados del momento, es capaz de llevar a cabo "todo tipo de exploraciones", según informaron ayer fuentes médicas.

Para la sustitución de un equipo por otro han sido necesarios casi dos meses de obras en los que la sala de resonancia magnética ha estado aislada del resto del Servicio de Radiodiagnóstico del hospital Obispo Polanco mediante paneles para evitar molestias a pacientes y trabajadores. Las labores no han revestido demasiada complejidad porque la estructura arquitectónica de la habitación donde estaba el antiguo aparato ha servido también para el nuevo.

El personal sanitario del Servicio de Rayos del hospital de Teruel encargado del manejo de la nueva resonancia no ha completado aún la fase de formación, por lo que en estos momentos aún se envían pacientes a centros privados de la ciudad. En concreto, los trabajadores llevan una semana de aprendizaje y les queda por cumplir otro tanto. Cuando finalice el periodo de preparación, la máquina, que funciona mediante campos magnéticos, se pondrá a pleno rendimiento y asumirá todos los casos que lleguen al Obispo Polanco.

Hoy por hoy, en Aragón, solo el hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza cuenta con un equipo de resonancia magnética –lo incorporó el año pasado– con las prestaciones del que ha estrenado esta semana el Obispo Polanco de Teruel. No obstante, está previsto que otros tres aparatos de similares características se instalen a corto plazo en el Miguel Servet de la capital aragonesa –se queda con dos unidades– y en el San Jorge de Huesca.

Así, el hospital turolense se pone a la vanguardia de Aragón en tecnología de resonancia magnética. El equipo que ha entrado en funcionamiento esta semana permite llevar a cabo pruebas especiales de abdomen, músculo esquelético, corazón y mama, entre otros órganos, gracias a su mayor precisión y efectividad. Su mayor anchura de túnel, que llega hasta los 70 centímetros, disminuye, además, la sensación de claustrofobia que sufren algunos pacientes.

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