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Teruel

Un informe de balística confirma que Igor el Ruso remató a los guardias en el suelo

Después de sorprenderles por la espalda, volvió a dispararles cuando estaban malheridos.

Los guardias civiles asesinados Víctor Romero y Víctor Caballero.
Los guardias civiles asesinados Víctor Romero y Víctor Caballero.

El criminal serbio Norbert Feher, alias 'Igor el Ruso', sorprendió por la espalda a los dos guardias civiles asesinados junto a un masico (caseta rural) en Andorra (Teruel) y los remató cuando se encontraban tumbados y malheridos en el suelo con disparos que eludieron los chalecos antibalas que llevaban.

El último informe elaborado por expertos en balística del Laboratorio Central de Criminalística de la Guardia Civil, al que ha tenido acceso Efe, confirma los datos de anteriores estudios sobre la manera en que Feher actuó para asesinar al ganadero José Luis Iranzo y a los guardias Víctor Romero y Víctor Caballero.

Los tres fueron asesinados el 14 de diciembre de 2017 junto a uno de los masicos en los que Igor el Ruso se había refugiado tras huir de Italia, donde está procesado por tres crímenes, y provocar la alarma por robos en los municipios de Andorra y de Albalate, en el que unos días antes disparó contra dos vecinos.

El informe aportado al sumario destaca que Iranzo recibió dos disparos, uno efectuado desde el interior de la caseta en la que se refugiaba el criminal que le impactó en el pecho cuando se disponía a entrar y otro posterior que le atravesó el brazo izquierdo.

Posteriormente, Feher, al apercibirse de la llegada de un vehículo oficial de la Guardia Civil, se escondió entre las sombras de la noche para sorprender a sus dos víctimas en el momento en el que bajaban del coche.

Según los expertos, el agente Víctor Romero recibió cinco disparos, uno de los primeros efectuado por detrás de la víctima y a unos 35 centímetros del cuerpo, que le atravesó el glúteo.

Además, se detectó un impacto de bala en el tórax que no llegó a atravesar el chaleco antibalas que llevaba, otro en la empuñadura de su pistola y uno último en la zona cervical, con el agresor de pie y la víctima sentada o agachada en el suelo junto al coche.

Por su parte, Víctor Jesús Caballero recibió nueve disparos en el cuerpo, cuatro de ellos en zonas inguinales o en el glúteo izquierdo y muslo derecho y uno que penetró por el lateral del tórax al estar mal ajustado su chaleco antibalasl.

Los expertos consideran que uno de los últimos disparos efectuados contra Víctor Jesús Caballero se hizo en su zona suprapúbica, con el agresor de pie y frente a su víctima, postrada ya en el suelo.

A tenor de estos datos, el informe aprecia que los primeros disparos fueron hechos por detrás de los agentes y dirigidos a sus caderas y armas reglamentarias, y que los últimos se realizaron para rematar a las víctimas "cuando se encontraban heridas en el suelo".

A este informe se suma otro de los mismos expertos que concluye que los chalecos que portaban las víctimas "cumplieron" su cometido al detener los proyectiles que recibieron, si bien precisa que el que llevaba Víctor Caballero, de dotación oficial, estaba "mal ajustado o abierto y/o mal colocado".

Estos informes confirman estudios anteriores y las manifestaciones de otros agentes que llegaron posteriormente al lugar de los crímenes, para quienes Feher se sirvió de la oscuridad de la noche para emboscar a sus víctimas y atacarles al bajar del vehículo oficial.

Estos testimonios, junto a las conclusiones de las autopsias y de todos los informes periciales aportados en torno al triple crimen, corroboran que Igor el Ruso actuó de forma rápida, sorpresiva y sin dar oportunidad alguna a sus víctimas.

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