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Teruel

La Fundación Santa María de Albarracín ha actuado sobre 40 piezas este año

Un total de 78 técnicos han participado en el ciclo de restauración y conservación, donde se han intervenido en ocho bienes más que en 2017.

Este año, 78 técnicos en restauración han formado parte del ciclo.
La Fundación Santa María de Albarracín ha actuado sobre 40 piezas este año
Fundación Sta. María de Albarracín

Técnicos en restauración y conservación de la Fundación Santa María de Albarracín han intervenido este año en 40 piezas de diferentes inmuebles de la localidad y alrededores. Las actuaciones, que han aumentado en ocho respecto al año anterior, han formado parte de los cursos que la entidad organiza anualmente desde 1998.

Los participantes han sido 78, el mismo número que en 2017, pero las intervenciones han pasado de 32 a 40. Este crecimiento es uno de los motivos por los que la Fundación califica de “rotundo éxito” el devenir del ciclo formativo de este año.

Se organizan en colaboración con el INAEM (Instituto Aragonés de Empleo) y el IPCE (Instituto de Patrimonio Cultural de España), y se dirigen a técnicos en restauración que quieran mejorar, aprender más o especializarse en alguna disciplina más concreta.

Según explican desde la Fundación, aunque los cursos se organizan para diez plazas, casi todos reciben más de 20 solicitudes, llegando alguno incluso a las 40.

Las tareas llevadas a cabo este año han servido para concluir labores que se habían empezado en ediciones anteriores, dada la envergadura o la dificultad y minuciosidad de los trabajos. Una capa pluvial del siglo XIX o la restauración de libros, documentos o encuadernaciones son algunos ejemplos de las intervenciones que necesitan varios cursos para su completa restauración. En cuanto a este año, de las 40 piezas intervenidas, 37 se dan por finalizadas.

Con estas 40 piezas, el global de intervenciones realizadas desde que se organizan estos cursos casi alcanza ya las 1.490. Desde la primera edición, hace veinte años, más de 1.500 técnicos en restauración han contribuido con sus manos a mejorar el estado de conservación de elementos de interés artístico.

Para ello, cada ciclo formativo se compone de siete cursos, especializados en tratamiento de pintura, de metales, de retablos, de elementos textiles, o de encuadernaciones y documentos. Además, los alumnos se forman también en conservación preventiva.

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