Teruel

Museo Nacional de Etnografía: carpetazo a un ambicioso proyecto que costó 1,3 millones de euros

La Diputación aceptó en julio la reversión del Comandante Aguado, un acuerdo que entierra una iniciativa que preveía 28 millones de inversión.

La reversión del Hogar Comandante Aguado a la Diputación Provincial (DPT), aprobada el pasado mes de julio por el pleno, dio el carpetazo definitivo al proyecto para reconvertir el voluminoso inmueble, actualmente vacío, en el Museo Nacional de Etnografía. La renuncia del Ministerio de Cultura a la cesión y la recuperación del antiguo hospicio por la DPT aborta una iniciativa lanzada en 2008 por el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la que se invirtieron muchas horas de trabajo y gestiones, además de los 1,3 millones de euros que costó el proyecto, que ha terminado en el fondo de un cajón, probablemente para siempre.

El Museo Nacional de Etnografía proyectado en Teruel iba a ocupar un edificio con 22.000 metros cuadrados construidos tras una inversión de 28 millones de euros. Hubiera servido para sacar a la luz una buena parte de los fondos del Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico actualmente almacenados en el Museo del Traje de Madrid. No hubieran cabido las 107.000 piezas acumuladas, pero sí una buena muestra, que, además, podría renovarse periódicamente con exposiciones temporales.

El acuerdo de aceptación de la reversión pasó sin pena ni gloria por el pleno de la DPT, aunque en su momento el proyecto ilusionó a la ciudad, que hubiera dispuesto de uno de los pocos museos nacionales que están fuera de Madrid. La Dirección General de Bellas Artes justificó la renuncia por la «inviavilidad» técnica y funcional del proyecto y por la «elevadísima» inversión requerida.

El Comandante Aguado, construido en el siglo XVIII, seguirá indefinidamente cerrado mientras sigue su deterioro. Desde la DPT, adelantan que no hay «ninguna previsión» de intervenir en el monumental inmueble más allá de las labores de conservación.

El proyecto del Museo, redactado por el gabinete Olano y Mendo Arquitectos S. L., no llegó a terminarse. Cuando el Ministerio comunicó en marzo de 2012 a los arquitectos la «suspensión temporal total» del encargo, quedaba por definir el contenido museístico, que no se concretó. La comunicación de la paralización argumentaba que la falta de financiación alargaría en demasía la ejecución y el diseño quedaría «desactualizado». Alberto Mendo, coautor del proyecto, reconoce que descartar un trabajo de año y medio de su gabinete supone «una gran frustración» personal, pero advierte de que Teruel «pierde una gran oportunidad» de proyección turística y cultural.

Reconoce que, quizá, Rodríguez Zapatero pecó de un «entusiasmo excesivo» al promover el Museo en Teruel, pero señala que hubiera tenido «mucho sentido», porque actualmente los ingentes fondos etnológicos del Museo del Traje están guardados en almacenes lejos de las miradas del público. Recuerda que contar con un centro expositivo nacional hubiera sido una «singularidad» de la ciudad.

Aunque el argumento central del Ministerio de Cultura para abortar el proyecto fueron las dificultades financieras derivadas de la crisis de 2008, Mendo considera que «el cambio del color político» del Gobierno con la llegada del PP al poder fue decisivo para que la iniciativa descarrilara. Apunta también a resistencias en el propio Ministerio porque, en su opinión, a los funcionarios adscritos al fondo etnográfico del Museo del Traje no les hacía ninguna gracia marcharse a vivir a Teruel.

El que fuera presidente de la DPT cuando se cedió el Comandante Aguado para desarrollar el proyecto, el socialista Antonio Arrufat, lamenta la «desidia total» respecto a esta iniciativa por el Gobierno central, la Diputación Provincial y el Ayuntamiento, que al quedar en manos del PP «no mostraron ningún interés» por la idea. Arrufat critica que «se dejara perder» una iniciativa que tenía mucho «potencial» para la ciudad y la provincia.

El regreso del PSOE al Gobierno central tampoco ha mejorado las expectativas de un proyecto que parece muerto y enterrado. Desde la Subdelegación el Gobierno señalan, no obstante, que se va a «repasar la situación de todos los proyectos aparcados para evaluar sus posibilidades de futuro», aunque en este caso retomar la idea supondría «iniciar todo el proceso desde el principio», algo poco factible.

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