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Teruel

El temporal aísla a 30 vecinos de Olba y corta el túnel de San Just de la N-420 en Escucha

La N-330 estuvo cerrada por la caída de rocas en Villastar y por la crecida del Turia en Libros. La pedanía de Los Ramones, incomunicada al inundarse el vado del único acceso al pueblo.

Una torrentera anega y cruza la carretera N-330, también cortada por la caída de rocas, entre Teruel y Villastar.
El temporal aísla a 30 vecinos de Olba y corta el túnel de San Just de la N-420 en Escucha
Jorge Escudero

Las intensas lluvias registradas los últimos dos días en las comarcas orientales de la provincia de Teruel provocaron este viernes los desbordamientos de los ríos Alfambra, Mijares y Bergantes y cortes de tráfico en las carreteras nacionales N-330 –a su paso por Libros y por Villastar– y en la N-420 en el túnel de San Just de Escucha. La situación más complicada se generó, no obstante, por la avenida del Mijares, que al anegar el vado del único acceso rodado a Los Ramones, una pedanía de Olba, dejó aislados a sus 30 habitantes, entre ellos dos ancianos y cinco niños. Los vecinos manifestaron su indignación por la reiteración de este contratiempo con las frecuentes riadas del Mijares. Aunque la población dispone de una conexión alternativa por un camino de tierra, está impracticable por el temporal.

Otro incidente grave se registró en el túnel de San Just, donde la malla metálica que sujeta el talud en una de las bocas del túnel de la N-420 se derrumbó cortando el paso por la carretera. Afortunadamente, el derrumbamiento no alcanzó a ningún vehículo, pero varios coches quedaron inmovilizados en el interior del paso subterráneo al tropezarse con el desprendimiento de la red, que arrastró también rocas y tierra.

Las carreteras se llevaron la peor parte del temporal. La N-330 permaneció cortada a primera hora de la tarde por los desprendimientos de grandes rocas de un talud a su paso por Villastar. Equipos del Ministerio de Fomento limpiaron la calzada en una hora. Al anochecer, el puente que conecta la carretera de acceso a Riodeva con la N-330 quedó cerrado por precaución debido a la crecida del Turia, que obligó a desalojar un chiringuito situado en la margen izquierda del río.

El Alfambra se desborda

Las fuertes lluvias de Gúdar-Javalambre hicieron también que el agua de los depósitos de La Venta del Aire y la Estación de Mora, dos pedanías de Albentosa, se enturbiara, lo que obligó a los bomberos a llevar 8.000 litros de agua potable con los que rellenar las cisternas al objeto de cubrir las necesidades de los vecinos temporalmente.

Anegado el acceso a los Ramones

El río Alfambra se desbordó inundando huertas y choperas en localidades como Villalba Alta, Orrios y Alfambra, aunque sin afectar a los cascos urbanos. El Ayuntamiento de Teruel permaneció vigilante a última hora de la tarde ante la llegada de la cresta de la avenida, con un caudal máximo de 53 metros cúbicos por segundo en Villalba Alta –frente a los 0,2 previos al episodio de la gota fría–. El concejal de Seguridad, Jesús Fuertes, señaló que el desbordamiento del Alfambra en los tramos previos a la capital turolense amortiguó el impacto de la avenida sobre la capital. El presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, Manuel Alcalde, admitió que ante la "falta de regulación" del río fue imposible laminar la avenida.

El alcalde de Alfambra, Francisco Abril, explicó que en torno a 50 hectáreas de huertos y choperas cercanos al río están anegados en el municipio. Abril señaló que el cauce "no da más de sí" y el agua rebosa a las fincas cercanas. Añadió que el curso del fluvial está muy "sucio", lo que le resta capacidad de desagüe.

Un vecino de Orrios, Daniel Marzo, indicó que toda la vega "está inundada". El caudal del Alfambra a su paso por el pueblo alcanzó un máximo de 51 metros cúbicos por segundo a primera hora de la tarde. El propio Marzo, granjero de profesión, permaneció vigilante junto a su explotación toda la jornada ante la amenazadora proximidad de la inundación.

Hasta 122 litros en Monroyo

El Bajo Aragón histórico permaneció con la vista puesta en los ríos. Sufrieron crecidas importantes, pero no se desbordaron. Las precipitaciones no cesaron prácticamente en todo el día pese a que se esperaba que remitieran por la tarde. Este sábado aún continuarán en algunos puntos, pero la zona dejará de estar en alerta amarilla, según la Agencia Estatal de Meteorología. Se llegaron a recoger 122 litros por metro cuadrados en la estación de Monroyo, 49 en Híjar, 82 en Ejulve y 80 en Calanda en las últimas 24 horas.

En Aguaviva hubo que rescatar a una pareja que quedó atrapada en su vehículo cuando circulaba por un camino. Los principales problemas se dieron en carreteras en las que cayeron rocas y en caminos que permanecieron cortados al tráfico al quedar impracticables o por precaución. Protección Civil recomendó no circular junto a ríos y barrancos.

Las carreteras con mayores afecciones fueron la TE-V-3005 de La Portellada a Ráfales y su enlace con la N-232, y la TE-V-8215 de Alcorisa a Molinos, que fueron despejadas por los equipos de la DPT. En la N-420, a un kilómetro de Calaceite, ya en término de Caseres (Tarragona), se tenía que circular con precaución por la caída de cascotes en la vía. En uno de los caminos de acceso al embalse de Pena hubo que retirar un chopo que impedía el paso.

En el alto Matarraña (Fuentespalda, Peñarroya y Monroyo), se produjeron cortes de luz intermitentes y el problema se repitió en Torre del Compte. La crecida del Bergantes se notó en Calanda, donde se prohibió el paso por la pasarela del pantano. Se comenzó a soltar más agua debido a la avenida del río Bergantes, y ante la crecida del Guadalope se retiró la valla de la pasarela para impedir acercarse al cauce.

En Alcañiz se mantuvo precintado el número 38 de la calle Mayor después de que el jueves se desprendiera un trozo de la cornisa de la fachada de una casa. Este viernes por la mañana los técnicos del departamento de Obras del Ayuntamiento inspeccionaron el inmueble. Las lluvias fueron bien recibidas en el campo. Los regantes del Canal Calanda-Alcañiz están satisfechos de las precipitaciones caídas hasta el momento. "Servirá para que crezca el pantano de Calanda, que estaba al 25%", detalla el vicepresidente del Canal, José Miguel Ayuda.


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