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Teruel

La crecida del Mijares deja aisladas a 30 personas en una pedanía de Olba

Los Ramones reclama una solución definitiva que garantice el acceso al barrio, en el que viven ancianos y niños.

El vado para cruzar el Mijares y llegar a Los Ramones, inundado por la crecida.
El vado para cruzar el Mijares y llegar a Los Ramones, inundado por la crecida.
Heraldo.es

La crecida del Mijares como consecuencia de las intensas lluvias ha cortado esta mañana el acceso al barrio de los Ramones de Olba, dejando aisladas 30 personas, entre ellas dos ancianos y cinco niños. Los vecinos reclaman una solución con garantías para acceder al pueblo y denuncian que el paso sobre el río se interrumpe con relativa frecuencia con las avenidas. La pedanía cuenta con una salida alternativa por una pista de tierra, pero está impracticable por los desprendimientos.

Las fuertes lluvias de Gúdar-Javalambre han causado también daños en el depósito de agua de La Venta del Aire y la Estación de Mora, dos pedanías de Albentosa. Los bomberos de la Diputación Provincial han instalado cuatro depósitos provisionales de 2.000 litros cada uno para cubrir las necesidades de los vecinos.

El río Alfambra se ha desbordado en el curso medio inundando huertas y choperas en localidades como Villalba Alta, Orrios y Alfambra, aunque sin afectar, de momento, a los cascos urbanos.

El caudal del Alfambra ha superado en Villalba Alta los 50 metros cúbicos por segundo, cuando antes del episodio de intensas lluvias se quedaba en 0,2. En esta pedanía de Perales se acumula una precipitación de 104 litros por metro cuadrado.

El alcalde de Alfambra, Francisco Abril, ha explicado que en torno a 50 hectáreas de huertos y choperas cercanos al río están anegados. Abril señaló que el cauce "no da más de sí" y el agua rebosa a las fincas cercanas. Añadió que el curso del río está muy "sucio".

Un vecino de Orrios, Daniel Marzo, ha indicado que toda la vega "está inundada". El caudal del Alfambra a su paso por el pueblo ha alcanzado un máximo de 51 metros cúbicos por segundo a primera hora de la tarde, pero tiende a decrecer. El propio Marzo, granjero de profesión, permanece vigilante junto a su explotación ante la amenazadora proximidad del nivel de la inundación.

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