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Teruel

Las masías del Matarraña, en busca de una segunda oportunidad

Un libro repasa la despoblación de las casas de campo y sus opciones de futuro.

El mas de Xutxim de La Portellada, rehabilitado como segunda residencia.
El mas de Xutxim de La Portellada, rehabilitado como segunda residencia.
Monique Van Rossum

El millar de masías que salpican la comarca del Matarraña constituye un patrimonio arquitectónico y etnológico en ruinas o en peligro de derrumbamiento, pero también pueden ser una palanca de futuro aprovechado para el turismo, como segunda residencia o alojamiento para neorrurales. Son los puntos de partida del libro ‘Masías del Matarraña. Un pasado que tiene futuro’, que acaban de publicar la escritora Veronika Schmidt y la fotógrafa Monique Van Rossum, ambas residentes en distintos momentos de sus vidas en masías de la zona.

La publicación incluye testimonios de una docena masoveros antiguos y actuales y de promotores que han rehabilitado estos grandes caserones en medio del campo para abrir negocios al calor del éxito turístico de una comarca rebautizada como ‘La Toscana aragonesa’.

La publicación repasa el proceso de despoblación de las masías, en buena parte como consecuencia de la orden dictada por el Gobierno en 1947 para restar puntos de apoyo al maquis. El desarrollismo de los años sesenta y setenta del siglo XX hizo el resto. Las numerosas fotos del libro muestran los edificios principales rodeados de otros más modestos utilizados como corrales o pajares. Y, a su alrededor, el olivar, los almendros y la viña.

A pesar de la dureza del trabajo en el campo y de los inconvenientes de vivir lejos de los pueblos, los antiguos masoveros añoran la vida en las masías, como explica Schmidt. Una masovera del mas de Visentó, en Ráfales, Josefina Roda, cuenta que las mujeres cosían ropa, amasaban el pan, lavaban a mano, preparaban la comida y cuidaban de los animales de corral. "Era una odisea cada día", concluye Roda.

Las masías eran explotaciones prácticamente autosuficientes, pero los niños se desplazaban a la escuela, a veces haciendo largos caminos a pie. Antonio Anglés, un antiguo masovero de La Portellada, recuerda que, en invierno, salía de clase antes que sus compañeros para llegar de día a su hogar.

‘Masías del Matarraña’ incluye un amplio muestrario de las herramientas agrícolas y ganaderas del pasado. También plantea alternativas de futuro, varias de ellas hechas realidad con éxito. Describe la transformación del ruinoso mas de Xutxim en segunda residencia o la reconversión del mas del Rei y del mas de Colomer en hoteles. Schmidt aporta su propio testimonio sobre cómo descubrió del mas del Xusco "como una aparición de cuento de hadas" y lo convirtió en su hogar.

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