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Teruel

La extracción de agua del río Mijares en Olba se reanuda a pesar de la oposición vecinal

El Ayuntamiento y los vecinos temen que el desvío de caudales a una central degrade el río, pero Iberdrola dice que cumple todos los requisitos.

Iberdrola acaba de reanudar la derivación de aguas desde el río Mijares a su paso por Olba a la central de Los Cantos (Castellón), lo que reduce drásticamente el caudal del río y provoca el rechazo de la población. El desvío, realizado a través de un canal, ha permanecido inactivo dos años por una avería que paralizó la planta hidroeléctrica. La compañía eléctrica afirma que, como titular de la concesión, tiene la "obligación" de aprovecharla y asegura que respeta, sobradamente, el caudal ecológico establecido por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).

El desvío de caudales provoca malestar en los vecinos y en el Ayuntamiento de Olba, que consideran que las ventajas derivadas de la producción eléctrica son incomparablemente inferiores a los inconvenientes causados por la detracción de caudales. El alcalde, Federico Martín, señaló que, con la llegada del verano, el deterioro de la calidad del agua del Mijares se disparará por el aumento de la temperatura, el estiaje y el incremento de la población en las riberas.

El Ayuntamiento pedirá una reunión con la CHJ y con la empresa eléctrica para trasladarles su oposición a la derivación de aguas. También comunicó su malestar al Instituto Aragonés del Agua, que en un informe de 2017 alertó del peligro de que se dispare la concentración de contaminantes por el recorte del caudal. Recientemente, la europarlamentaria Lola Sánchez Caldentey preguntó a la Comisión Europea qué medidas piensa adoptar para garantizar la conservación del río tras la detracción de parte de su caudal.

Un portavoz de Iberdrola explicó que la central de Los Cantos funciona desde primeros de abril "en fase de pruebas", pero aseguró que la derivación respeta todos los requisitos ambientales así como el caudal ecológico, que se garantiza con "un amplio margen de seguridad". La misma fuente señaló que la compañía dispone de una concesión de caudales que debe explotar si no se quiere exponer a su anulación. Añadió que el principal problema ecológico del río se debe a la falta de depuración de los vertidos urbanos en su cuenca.

Federico Martín consideró "evidente" que la calidad ambiental del Mijares caerá en cuanto llegue el verano con la reducción de su caudal "a menos de la mitad" por el desvío a Los Cantos. A su juicio, "por sentido común", la derivación debería cancelarse porque existen otros sistemas de generación eléctrica más eficientes y menos impactantes.

El portavoz de la plataforma ‘El Mijares no se toca’, David Hammerstein, pidió al Gobierno aragonés que "no permita un expolio del río que no beneficia a Aragón ni a su población". Hammerstein abogó por cambiar el Plan Hidrológico de la Cuenca del Júcar para que el caudal ecológico pase de los 0,4 metros cúbicos actuales a 2. Dijo que "se ha perdido una batalla pero no la guerra". El objetivo de la asociación vecinal es conseguir un caudal ecológico "lo más cercano posible al natural" para impedir el aprovechamiento hidroeléctrico.

David Hammerstein anunció que la plataforma reclamará que el nuevo plan Hidrológico de la Cuenca anule las concesiones de las centrales hidroeléctricas de Los Cantos, Los Villanuevas y Las Casas porque "apenas producen electricidad y causan mucho daño al río Mijares".

Juan Rodríguez, de ‘El Mijares no se toca’, señaló que el cauce acusa el descenso de caudal con la entrada en servicio de la central, "y todavía descenderá más". Afirmó que la población reivindica "que se deje el río tranquilo" para que conserve "la mejoría que ha experimentado" en los dos años de parón hidroeléctrico. Rodríguez reclamó un control estricto del caudal ecológico y alertó de que los vertidos de aguas residuales sin depurar de la localidad se concentrarán con el recorte de caudales y el incremento de la población estival.

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