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Teruel

Casi 20 años después del 'Teruel Existe', la provincia reivindica los mismos problemas

Comunicaciones, despoblación, sanidad, y la falta de inversión recuperan el lema que hace dos décadas se hizo famoso.

Víctor Millán. 22/04/2018 a las 05:00
Llegada de un tren a la estación de Teruel.Antonio García

En noviembre y diciembre de 1999 toda España escuchó un clamor que ha quedado marcado casi como un leitmotiv de Teruel. La coordinadora 'Teruel Existe' consiguió aglutinar en distintas manifestaciones y convocatorias todas las reivindicaciones de una región que por aquel entonces era la única de todo el país que aún no contaba con un solo kilómetro de autovía, y cuyo tren sin electrificar había descarrilado varias veces en un año.

A ello se sumaría además una huelga general en toda la provincia, la primera y última que se ha dado así en el país, con el fin de que se notara la importancia de ese territorio que había perdido a 4 de sus 10 habitantes desde 1950, más de 110.000 personas fruto de la emigración y la falta de oportunidades laborales.

Hoy, 19 años después, el mismo colectivo ha resurgido programando una manifestación que se promete importante en Zaragoza el próximo 6 de mayo. Su mayor problema, es que las mismas reclamaciones que tenían hacen dos décadas siguen vigentes. Heraldo.es ha hablado con algunos de los miembros que participaron en ese primer grito de la provincia para valorar lo mucho o poco que se ha avanzado en este tiempo.

Las comunicaciones, el eje vertebrador de todo

Desde 1999 a nuestros días algo ha cambiado en Teruel. La provincia cuenta con su única autovía, la A-23, una infraestructura necesaria que conecta las tres capitales de provincia aragonesas. Sin embargo, “más allá de eso, poco o nada ha cambiado”, valora Paco Juárez, miembro de 'Teruel Existe' que participó en las históricas movilizaciones.

Las otras dos autovías planteadas sobre la provincia, la extensión de la A-68 hasta Alcañiz, y la A-40, que la conectaría con Cuenca y la abriría a Madrid y el sur de España, no se han extendido en un solo kilómetro desde entonces. Especialmente flagrante es el caso de la última, paralizada desde hace años por una Declaración de Impacto Ambiental negativa que la ha dejado en el limbo.

“Teruel tiene cerrada una salida digna hacia el centro y el sur de España. Y es un hecho doloso para nosotros ver cómo con solo un tramo más tendríamos abierta esta posibilidad”, señala Juárez. En la coordinadora existe además un sentimiento de engaño con esta Declaración de Impacto Ambiental negativa después de que se supiera en 2010 que un tramo el AVE Madrid-Valencia fuera construido con una declaración de este tipo que después fue declarada como inválida en los tribunales. Porque 'Teruel Existe' también pidió que el AVE pasara por la provincia en su momento, pero de “los trenes, mejor no hablar”, explican.

La lucha del tren por Teruel ha sido cíclica en Aragón con Renfe en los últimos años. Tramos que el convoy debía realizar a 30 kilómetros hora, falta de inversión, y unos precios que no justifican utilizar el tren. El precio del tren Teruel-Zaragoza cuesta 20 euros, mientras que el autobús cuesta 14 en un tiempo de viaje que el bus puede hacer más rápido. “Luego dicen que no actualizan las vías porque no hay viajeros... con esa relación calidad-precio es normal”, comenta Pilar Goded, miembro de la plataforma.

 

El empleo con la incertidumbre del carbón de fondo

En el mundo laboral, el mayor reclamo para captar población o al menos mantenerla, Teruel atraviesa a día de hoy la crisis y posible cierre de uno de sus motores económicos, la central térmica de Andorra. “Lo peor es que las inversiones realizadas para industrializar las cuencas mineras no han funcionado, como queda patente, y nos encontramos ahora con esta bomba de relojería a punto de estallar”, señala Juárez.

En estos años sin embargo no todo ha ido para atrás. Teruel capital ha estrenado su propia plataforma logística, PLATEA, mientras que en el último lustro se ha encontrado con una grata sorpresa con el desarrollo que ha generado el aeropuerto de Caudé, dedicado a labores de reparación y almacenaje de aviones.

Sanidad y Educación

La pérdida de población ha llevado al cierre de algo más de una decena de escuelas rurales en la última década, un panorama al que en el campo de la Sanidad, se suma el deterioro de las infraestructuras de los grandes hospitales.

“El Obispo Polanco de Teruel está que se cae, con servicios mezclados y plazas que no se cubren”, opina Pilar Goded, trabajadora de este centro que el Gobierno de Aragón lleva años queriendo reemplazar por un hospital nuevo. Esta legislatura, según el propósito del Ejecutivo, saldría a licitación. Un panorama similar al que se han encontrado los pacientes de Alcañiz, donde su nuevo hospital ha comenzado este año las obras tras años también sin arrancar.

Pero el otro gran problema en este sentido, valoran desde la coordinadora, es que “no hay suficientes incentivos para atraer a funcionarios a estas localidades. Tenemos una tasa de traslados y de plazas vacantes que hace que la prestación del servicio sea deficiente”, comenta Goded.

Despoblación, la enfermedad que no cesa

Y como telón de fondo, el mal que desde hace ya 60 años ha azotado a toda la provincia. Teruel ha perdido en la última década otros 3.000 habitantes, al tiempo que los municipios de menos de 100 habitantes han pasado de 73 a 92.

A pesar de esto, parece claro que el debate sobre este problema se ha asentado en la política nacional en los últimos años con ponencias en el Senado y la Directiva específica que la DGA presentó hace unos meses. Sin embargo, desde 'Teruel Existe lo tienen claro: “si se ha comenzado a hablar de despoblación es porque España ha pasado a recibir menos fondos de la Unión ha medida que han comenzado a entrar países nuevos, y esta se ha visto como una vía de nuevos fondos”, comenta Miguel Ángel Fortea, experto en despoblación de la plataforma.

La solución a este problema enquistado no parece desde luego sencilla, pero todos apuntan al reconocimiento por la UE de Teruel y otras zonas de España como especialmente dañadas por la despoblación, fondos que ya se reciben por ejemplo en Escocia o Laponia.

El problema reside en que la división territorial que contempla Europa pasa por las Comunidades Autónomas, y Aragón en su conjunto o Castilla y León o La Mancha sobrepasan el baremo de densidad demográfica que Bruselas pide para acceder a estas ayudas. “La solución” -valora Fortea- “sería formar a ojos de Bruselas una interregión como la que propone el proyecto Serranía Celtibérica del profesor Francisco Burillo”. Esto, que sería similar a la comunidad entre Francia y Aragón llamada Poctefa, permitiría dar nuevas oportunidades y programas conjuntos entre provincias, “porque no nos olvidemos que si Laponia está despoblada es también porque climatológicamente no es un terreno fácil. Aquí no tenemos ese problema, el único es la falta de oportunidades”, señala. Esto, no obstante, pasaría por un impulso que se debería dar desde el Gobierno central.





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