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Teruel

Federico García: "La A-23 evita doce muertes al año en accidentes de tráfico"

El jefe provincial de Tráfico durante los últimos 35 años acaba de jubilarse. Su mayor "alegría" fue la apertura de la autovía, que redujo drásticamente la accidentalidad.

Federico García Buj, en la avenida de Sagunto de Teruel.
Federico García Buj, en la avenida de Sagunto de Teruel.
Jorge Escudero

¿Cuál es la clave para haber permanecido al frente de la Jefatura Provincial de Tráfico durante 35 años seguidos?

Tuve la oportunidad de ser jefe provincial de Castellón, San Sebastián o La Coruña, pero preferí seguir en mi provincia.

¿Por qué?

Porque he estado muy motivado con la mejora de la seguridad vial en Teruel. Aparte de querer vivir en mi provincia, que es un motivo importante.

¿Cómo ha cambiado la seguridad vial en la provincia en los últimos 35 años?

Las carreteras han mejorado en los tres ejes esenciales: la N-234, la N-232 y la comunicación entre Teruel y Alcañiz. Pero la provincia es extensa, con núcleos pequeños y dispersos, y las vías que los unen tienen deficiencias. A eso hay que sumar las inclemencias del tiempo, que complican mucho el tráfico.

¿Cómo han mejorado esos tres ejes principales?

Entre Teruel y Alcañiz, en los años ochenta había una carretera muy estrecha. Se mejoró y además se acorta el viaje a través del atajo de Palomar de Arroyos, que no existía. La N-232 se ha mejorado y espero que se desdoble como autovía hasta Vinaroz. El atasco histórico de la N-232 en Monroyo está resuelto. Respecto al eje principal de la provincia, la N-234, la mayor alegría de mi etapa al frente de Tráfico en materia de seguridad vial fue la apertura de la A-23.

¿Por qué?

Antes de abrirse la autovía, en las previsiones de accidentalidad, partíamos al empezar el año de un mínimo de 12 muertos en la N-234. Muchos años la cifra final era mucho más elevado, pero rara vez menor. Con la A-23 –paralela a la N-234 y que se terminó en 2008– puede haber algún fallecido de vez en cuando, pero no tiene nada que ver con lo de antes.

¿Queda alguna asignatura pendiente en materia de tráfico?

Hay temas pendientes, como la comunicación con Madrid por la N-211 y la N-330 o la A-68.

Si tuviera que optar entre esas tres carreteras, ¿cuál elegiría como la mejora prioritaria?

Todas son necesarias. Pero, en primer lugar, sitúo la comunicación con Madrid y después la N-232. También potenciaría el eje Teruel-Alcañiz.

¿Por qué Teruel aparece en las estadísticas como una de las provincias con más multas en relación a su población?

Actualmente, se denuncia menos de la mitad de lo que se denunciaba cuando llegue al cargo, lo cual es bueno porque supone que hay menos infracciones. Hacer estadísticas fiables en Teruel es difícil, porque la provincia es extensa y con mucho tráfico de paso. Referir lo que pasa en las carreteras en relación a la población residente no tiene sentido.

¿Hay algún punto negro que le preocupe en la red provincial?

Mi experiencia es que de tener bastantes puntos negros hace unos años hemos pasado a no tener ninguno o uno, como mucho. Actuar en un tramo de concentración de accidentes es sencillo y se consigue eliminar el problema, pero lo que me preocupa es la accidentalidad dispersa de la provincia: en carreteras de segundo orden, incluso pistas forestales, y ahí es mucho más difícil actuar.

¿La causa de los accidentes ha evolucionado?

Con una muestra pequeña de accidentes, como la de la provincia, se pueden distorsionar las conclusiones. Pero han descendido de forma constante por la mejora de las carreteras, los vehículos y también de los conductores.

¿Repunta la siniestralidad tras el impacto disuasorio del carné por puntos?

A nivel nacional, se produjo un punto de inflexión con el permiso por puntos. Me llamó la atención que tuvo efecto mucho antes de entrar en vigor, solo con su anuncio. Como en otros países, surtió efecto y luego se ha producido un repunte de los accidentes.

¿Cómo inciden en la siniestralidad el consumo de alcohol o drogas al volante?

No se han erradicado estos problemas, pero se han reducido. La gente esta concienciada con estas lacras. Lo que me preocupa es el exceso de velocidad, que agrava los accidentes y los incrementa. No estamos concienciados sobre la importancia de respetar los límites de velocidad en las ciudades y en vías interurbanas. Respetamos más los límites en las autovías, pero, en una provincia como Teruel con tantas vías secundarias, me preocupa más la infracción en estas carreteras.

Teruel aprobó un plan de movilidad en 2012 que prevé una velocidad máxima de 30 kilómetros en todo el caso urbano pero no se ha aplicado. ¿Debería hacerlo?

Se ha implantado en muchas ciudades, con otras medidas que conforman las ‘smart citys’, que dan prioridad al peatón y la bicicleta. Reducir la velocidad reduce el número de accidentes y su gravedad. Eso es positivo.

¿Tiene visos de solución el conflicto generado por la falta de examinadores de Tráfico?

En Teruel, si no fuera por la huelga de examinadores, no habría ningún problema por falta de personal examinador.

El año pasado estalló el problema de las pruebas deportivas que no podían celebrarse por falta de agentes de la Guardia Civil para garantizar la seguridad del tráfico. ¿Está ya resuelto?

Me afectó directamente, pero en Teruel no había más problemas que en otras provincias. No sé por qué la reacción fue desproporcionada aquí. Al final, se dio solución a todas las pruebas.

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