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Teruel
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La Confederación del Júcar restringe el uso de agua del Arquillo para abastecer a la ciudad

Debido al bajo nivel del pantano, al 18,6%, limita su aportación al 70% del caudal preciso y deriva el 30% restante a los pozos de San Blas.

El pantano del Arquillo en niveles muy bajos de agua, en octubre de 2017
El descenso del nivel del Arquillo deja al descubierto las laderas desprovistas de vegetación.
Jorge Escudero

La comisión de desembalse del pantano del Arquillo, reunida ayer en la sede de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) en Valencia, acordó rebajar la aportación del embalse al abastecimiento de agua de boca de Teruel del 80% actual al 70%. La restricción, insólita desde hace al menos 20 años, se adopta debido a la  sequía, que ha reducido las reservas embalsadas a 3,9 hectómetros cúbicos, lo que supone solo el 18,6% de la capacidad total, 21 hectómetros cúbicos, y menos de un tercio que el año pasado por estas fechas.

El acuerdo remite la aportación del 30% del agua restante que necesita la ciudad a los pozos existentes en San Blas, construidos en 1995 como alternativa al pantano y que solo se utilizan esporádicamente. El suministro de Teruel procede actualmente del embalse del Arquillo y de los pozos de Caudé, que abastecen a esta pedanía, a la vecina de Concud y que aportan sobrantes para la capital. El abastecimiento urbano es el único consumidor de agua del pantano tras la finalización de la campaña de riegos para la agricultura, que no precisará de aportaciones hasta la próxima primavera.

La comisión, en la que están representados los usuarios del Arquillo y la CHJ, acordó también reunirse dentro de un mes para evaluar la situación del pantano en este plazo y el resultado de las medidas adoptadas. La presidenta de la CHJ, María Ángeles Ureña, advirtió de que, si las lluvias no llegan y las reservas del embalse siguen cayendo, las restricciones podrán ser "más duras".

El pantano del Arquillo, como todo el sistema del Turia, está en situación de "prealerta" por sequía. Según informó Ureña, la comisión de desembalse de la pasada primavera acordó "tomar medidas" de ahorro cuando el volumen embalsado bajara de 4 hectómetros cúbicos, una situación que acaba de plantearse. La presidenta de la CHJ señaló que el año hidrológico que terminó el pasado 30 de septiembre fue "bueno" en lluvias pero estas se concentraron en las zonas costeras y no ayudaron a recargar los embalses de las cabeceras de los ríos.

Los dos pozos de San Blas que compensarán el descenso de aportaciones del pantano tienen un caudal conjunto de 230 litros por segundo, suficiente para cubrir las necesidades de la ciudad, cifradas en 200 litros por segundo como máximo.

El concejal delegado de Medio Ambiente, Julio Esteban, consideró "positivo" el acuerdo para reducir la extracción de agua del Arquillo y defendió su aplicación "inmediata". Advirtió, no obstante, de que si la falta de lluvias persiste también los acuíferos que alimentan las perforaciones "se agotarán", por lo que recomendó la aplicación de restricciones al consumo. La comisión de desembalse acordó también instar al Ayuntamiento a poner en marcha su Plan de Emergencia por Sequía, una medida que la presidenta de la CHJ consideró "razonable" en las actuales circunstancias.

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