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Preocupación por la estabilidad de una zona de Pui Pinos cercana al derrumbamiento de abril

El Ayuntamiento de Alcañiz hará unas catas en el muro de Gaibar, hinchado y con numerosas grietas desde hace años.

Vicente Gaibar, ayer, junto al muro agrietado e hinchado junto a su empresa en Alcañiz.
Preocupación por la estabilidad de una zona de Pui Pinos cercana al derrumbamiento de abril
L. Castel

Los problemas en el cerro Pui Pinos de Alcañiz se multiplican a medida que se realizan comprobaciones después del desprendimiento del pasado abril, que aún mantiene a 12 personas fuera de sus casas debido a que quedaron totalmente derruidas. Ahora el foco está en un muro situado más arriba de donde se produjo el suceso, junto a la empresa Aceites Gaibar. En los últimos meses, se ha reparado de urgencia también otro muro del cerro, situado debajo del Cuartelillo, debido a que un informe determinó que era "imprevisible" y podía ceder en cualquier momento.

En Gaibar el problema no es nuevo. El muro ya lleva un tiempo cediendo y presenta un aspecto preocupante porque está abombado y con numerosas grietas. El departamento de Obras municipal colocó hace unos meses unos testigos, algunos de los cuales se han abierto y otros no. Una vez comprobado su estado después del periodo de tiempo pertinente, ahora se ha acordado realizar unas catas horizontales para conocer su profundidad y qué material hay detrás. Una vez se reciban los resultados, se decidirá si se tira o no; y en el caso de que se derruya, si se vuelve a levantar.

"Tenemos que saber primero qué tenemos, a lo mejor es todo roca y no pasa nada o puede que esté húmeda. Se debe analizar", explica el alcalde y delegado de Obras, Juan Carlos Gracia Suso. El primer edil recuerda que el muro se derruirá cuando se construya la calle de acceso al futuro parquin subterráneo del Cuartelillo que está contemplada en los planes urbanísticos municipales pero que no se acomete por falta de presupuesto.

El problema comenzó hace tres o cuatro años cuando se desprendieron piedras del cerro y rompieron una tubería situada en la parte superior y que tiene su desagüe en el propio muro muro. Esto provoca que ahora el agua se filtre por el interior de la pared hinchándola. A ello se le suma que el muro que ejecutó Fomento situado a continuación y que bordea parte de la Ronda de Teruel no tiene ningún desagüe, por lo que el agua de la lluvia retorna hasta Gaibar. "Nuestro muro lo construimos nosotros hace unas décadas. No tiene peligro de caerse porque está edificado sobre un muro de piedra muy grande que lo sujeta", explica Vicente Gaibar, propietario de la empresa de aceites, quien explica que la solución es "sencilla": que el Ayuntamiento arregle la canalización y que el Ministerio construya los desagües en el otro muro.

Gaibar explica que después de la caída del talud los viandantes se fijan más en el estado del muro pero que, en su opinión, no existe peligro. En cambio, sí está preocupado porque las rocas del cerro ubicadas encima de la zona puedan caer a la calle..

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