Teruel
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Una excavación en Sarrión desvela por primera vez el plano completo de una aldea andalusí

Tenía diez viviendas con un patio central en las que en el siglo XI vivían un centenar de personas. Algunos objetos exhumados en El Quemao sorprenden a los arqueólogos por su sofisticación.

Julián Ortega explica las características del yacimiento mientras una arqueóloga excava un silo.
Una excavación en Sarrión desvela por primera vez el plano completo de una aldea andalusí
A. G. / BK

La excavación arqueológica desarrollada en el paraje de El Quemao de Sarrión ha permitido completar por primera vez en Aragón el plano de una aldea andalusí. El proyecto, desarrollado en las últimas tres semanas por el Museo de Teruel, ha localizado diez viviendas construidas, cada una de ellas, en torno a un patio central. Esta pequeña comunidad se dedicaba a la agricultura y la ganadería, aunque los arqueólogos han desenterrado algunas piezas que apuntan a usos culturales sofisticados propios de un medio urbano, lo que indicaría intensas relaciones comerciales.

Las excavaciones han identificado en una colina grandes viviendas –que, en algunos casos, superaban los 200 metros cuadrados– levantadas entre los años 970 y 1060, aproximadamente, y que fueron abandonadas por razones todavía desconocidas. Esta alquería, que ocupaba una hectárea, alcanzó en sus momentos de apogeo entre 50 y 90 habitantes. El asentamiento nació junto a un antiguo fortín ibero-romano construido entre el siglo I antes de Cristo y el I después de Cristo para proteger una comunidad agrícola. Los musulmanes aprovecharon la fortificación romana como cantera para edificar los zócalos de sus casas, que ahora aparecen en un relativo buen estado de conservación.

El trabajo de excavación, dirigido por los arqueólogos Julián Ortega y Carolina Villargordo, han contado con la participación de dos turnos de siete estudiantes en cada uno de ellos. La exhumación de restos continuará durante la próxima semana ante los buenos resultados obtenidos, que corresponden a un núcleo dependiente del reino taifa de Valencia.

Ortega explicó que algunos elementos materiales desenterrados, como los numerosos restos de cerámica vidriada, las piezas talladas en hueso o la espátula metálica para maquillar revelan que la población mantenía contactos comerciales a través de la ruta que conectaba Valencia con Zaragoza por el corredor existente entre las sierras de Javalambre y Gúdar.

El arqueólogo señaló que la investigación ha permitido dibujar, por primera vez en la Comunidad, el plano completo de un poblado andalusí. La principal incógnita al respecto es saber si debajo de la paridera moderna contigua al yacimiento existe otra vivienda del siglo XI, una posibilidad que elevaría el número de casas a once. La excavación de El Quemao se enmarca en el programa ‘Husun y Qurà. Bases para el estudio del poblamiento andalusí en el sur de Aragón’, desarrollado por el Museo de Teruel desde hace tres años para completar las "lagunas" sobre este periodo en la provincia.

Otra duda sobre la ocupación de El Quemao es conocer el tipo de agricultura a la que se dedicaban. Las pistas proceden de los dos silos localizados, cuyos contenidos serán sometidos a un proceso de laboratorio en busca de semillas, un elemento que también se buscará en los hogares. Los restos de ganado exhumados apuntan al pastoreo de vacas, ovejas y cabras. Tampoco se sabe si cada edificación era ocupada por una o varias familias.

Las casas se levantaron con mampostería hasta la altura de un metro y a partir de ahí con tapial para rematarse con una cubierta de teja. La causa por la cual aquella próspera comunidad rural se abandonó a mediados del siglo XI se desconoce. La guerra ha quedado descartada.

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