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Teruel

Fertilizantes con tecnología puntera

La fábrica Fertinagro de Sarrión ha invertido en los últimos 3 años 5 millones de euros en la mejora de sus instalaciones para limitar el impacto medioambiental.

Un operario envasa los fertilizantes en su proceso final de fabricación.
Fertilizantes con tecnología puntera
Javier Escriche

Estamos muy comprometidos con nuestro medio de vida. Sabemos que nos encontramos en un entorno idílico y queremos mantenerlo". Natalia Navarro, directora de la fábrica de fertilizantes Fertinagro en Sarrión, quiso dejar claro ayer con estas palabras la apuesta de Térvalis –el potente grupo empresarial al que pertenece– por el medio natural. De hecho, la compañía ha invertido en los últimos tres años 15 millones de euros en sus cinco fábricas, 5 de los cuales han ido destinados a la adaptación de la planta de Sarrión al plan Prymor, sugestivo término con el que denominan un modelo de gestión cuya filosofía se basa en la "creación de valor con sostenibilidad, utilizando las mejores técnicas disponibles", aseguraba la directora. "Tenemos –agregó– tres manantiales cerca y la cuenca del Mijares al lado, así que queremos limitar el impacto medioambiental".

Como dato significativo, y saliendo al paso de algunas de las falsas creencias que surgen de vez en cuando en la zona, Natalia Navarro puntualiza que la torre de refrigeración, visible en el horizonte, tan solo despide el vapor de agua resultante de los procesos de fabricación y nunca emisiones contaminantes, como algunos vecinos del entorno creen ver. Asegura que las seis balsas que se levantan en uno de los extremos de la planta no contienen ácido –"otra habladuría", dice–, sino el agua de lluvia recogida a través de canalizaciones. Estos depósitos se encontraban ayer a rebosar como consecuencia de la intensa tormenta que descargó sobre la zona.

Para completar las medidas sostenibles, que incluyen filtros, numerosos controles, fuertes medidas contra incendios y espacios verdes, en la fábrica se utiliza biomasa como sistema de energía eficiente. "Ahora se están usando cáscaras de almendras, porque disponemos de los residuos que ofrece la naturaleza en cada momento", precisaba Azucena Mainar, directora de medio ambiente y calidad.

Sesenta camiones diarios

La actividad industrial en esta planta de fabricación de nutrición vegetal –la más grande del grupo– es intensa a lo largo de todo el día. Elabora 300.000 toneladas de fertilizantes al año y por sus instalaciones desfilan 60 camiones cada día. Traen la materia prima –diferentes minerales extraídos de canteras turolenses y de otros países– y salen, por un lado, con el granulado terminado, y, por otro, con un producto intermedio, un material molido surgido tras el sistema de solubilización. Este se envía al resto de fábricas de la compañía que no cuentan con esta infraestructura.

Millones de gránulos de diferentes tonalidades, en función de las necesidades de cada tierra agrícola y cultivo, salen a diario de las tolvas, listos para llevar a sus destinos en medio mundo. El 20% de la producción va dirigida a la exportación, a sesenta países de forma estable. Natalia Navarro puntualiza que el grupo turolense, que empezó su actividad en Sarrión en 1986, es líder en Europa en la fabricación de fertilizantes ecológicos, una de las apuestas más recientes. "Algunos de nuestros productos ya se utilizan en los campos de diversos países", subrayó.

El laboratorio de I+D+I de Utrillas trabaja también en las patentes de novedosos productos de nutrición vegetal tecnobiológicos, que, una vez ensayados, se encaminan hacia su fabricación. La empresa dedica 3 millones de euros al año a la investigación. "Contamos con 37 patentes en vigor y tenemos 15 proyectos de investigación agronómica certificados", apuntaba la directora.

Para llevar a cabo la actividad que desarrolla la compañía en todos sus centros de trabajo hay una plantilla de 1.500 personas, 900 de ellas en el sector agroquímico. La fábrica de Sarrión emplea entre 80 y 100 personas, en sus picos más altos.

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