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Teruel

Terminados dos viaductos que eliminan 21 curvas de la N-232 a su paso por el Matarraña

La mejora del tramo de Ráfales a Castellón, que arrancó hace 25 años, se terminará por fin en 2017.

Finalización del viaducto de San Bernardo, que permitirá eliminar curvas de la antigua N-232
Terminados dos viaductos que eliminan 21 curvas de la N-232 a su paso por el Matarraña
Javier de Luna

Recta final en las obras del futuro trazado de la N-232 entre el Bajo Aragón histórico y el límite con la provincia de Castellón. La empresa constructora ha concluido los dos grandes viaductos, San Bernardo y Val de Luna, que permitirán ahorrar 21 curvas. El de San Bernardo, en la localidad de Torre de Arcas y de 340 metros de longitud, completó la instalación de las grandes vigas que permitirán salvar un barranco y tan solo restan las labores de asfaltado y vallado. Por su parte, el de la Val de Luna, en los términos de La Cerollera y Ráfales, fue concluido en noviembre y es la infraestructura más espectacular del recorrido, con 1,2 kilómetros de longitud y una altura máxima de 40 metros.

Además de los viaductos, sin duda las otras dos grandes infraestructuras del tramo son los túneles de la Consolación y de Monroyo, de 240 y 455 metros respectivamente, ambos en Monroyo. Los túneles son de tipo monotubo con dos carriles, uno para cada sentido de circulación, de anchura 3,5 metros cada uno, separados entre sí por una mediana de 1 metro de ancho y su construcción se llevó a cabo mediante excavación mecánica aunque requirió de algunas voladuras. Las cunetas se están acondicionando con piedra en lugar de placas de hormigón para lograr un menor impacto visual, al igual que ya se hiciese en el tramo de Morella (Castellón).

Está previsto que las obras concluyan en octubre del año que viene y la puesta en servicio del tramo permitirá pasar de los actuales 17,5 kilómetros del trayecto a los 13,4 que habrá entre Ráfales y el límite provincial con la consiguiente reducción en los tiempos y aumento en la seguridad. La carretera, será de una sola calzada con dos carriles de 3,5 metros y arcenes y previsiblemente estará limitada a 100 kilómetros por hora en casi todo el trayecto. De este modo se prescindirá del actual trazado, estrecho, con un gran número de curvas cerradas y sin visibilidad, con limitaciones de velocidad de entre 50 y 80 kilómetros por hora y cuya construcción data de hace más de un siglo. Los Presupuestos Generales del Estado de 2016 destinan 13,2 millones a la obra, aunque se prevé que se ejecute más, al igual que ocurrió en 2015. Por ello, para 2017, la consignación de Fomento debería aumentar hasta los 34 millones.

Son ya más de 25 años los que el tramo entre las Ventas de Valdealgorfa y Vinaroz ha vivido una sucesión de interminables obras con incesantes parones que y con la consecución de tramos sueltos e inconexos. El último que se puso en marcha fue, en 2009, el del límite de las provincias de Teruel y Castellón hasta la coronación del puerto de Torremiró, ya en la provincia vecina. Los primeros trabajos de reforma entre el Bajo Aragón y el Matarraña comenzaron a principios de los años 90 y se paralizaron varias veces.

Desde Monroyo se pide además el acondicionamiento de un área de aparcamiento para camiones y vehículos. "Estamos contentos y esperanzados con estas obras, pero han sido 25 años de tomadura de pelo, con muchos perjuicios y pensamos que es de justicia que por lo menos, podamos contar con un área de servicio", manifestó José Ramón Guarc, alcalde de Monroyo.

Mientras la mejora de la carretera convencional Ráfales-Castellón entra en la recta final, el Ayuntamiento de Monroyo se ha sumado a la plataforma que reivindica el desdoblamiento de la N-232 para reforzar la seguridad de las comunicaciones entre Zaragoza y el mar Mediterráneo.

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