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La finca plantada de marihuana en Villarluengo había sido alquilada para cultivos ecológicos

Durante un año, la actividad de una trama dedicada al tráfico de drogas pasó desapercibida para la población.

La Guardia Civil halló cogollos de marihuana en una de las masías.
La finca plantada de marihuana en Villarluengo había sido alquilada para cultivos ecológicos
HA

Los vecinos de Villarluengo y Tronchón se han llevado la sorpresa del año al conocer que muy cerca de allí, junto a dos masías lindantes construidas hace ocho siglos, se escondía la mayor plantación de marihuana de Aragón y una de las más grandes de España halladas hasta ahora. La red de tráfico de drogas que había tras ella, desmantelada hace una semana por la Guardia Civil, buscó un lugar recóndito para desarrollar el cultivo y lo encontró en los montes del Maestrazgo, cuyas rocas y vaguadas fueron históricamente refugio de carlistas y maquis. La actividad del grupo, iniciada hace alrededor de un año, pasó totalmente desapercibida para la población de la zona.

Los propietarios de las fincas alquilaron una de las dos masías, Casa Siscas, con sus 300 hectáreas de terreno, a personas que dijeron estar interesadas en poner en marcha cultivos ecológicos. Afirman ser los primeros sorprendidos por lo sucedido y temen que los hechos afecten a la imagen de la casa de turismo rural abierta hace 18 años en la otra edificación, Casa Castel, distante de la primera 45 minutos andando por el bosque y ahora salpicada por los acontecimientos. Desde ella, señalan los dueños, no se alcanza a ver nada de lo que ocurre en Casa Siscas.

La plantación tampoco se veía desde ninguna carretera. Para llegar hasta ella había que tomar un desvío a mitad de la pista forestal asfaltada que va de Villarluengo a Tronchón y recorrer siete kilómetros de camino de tierra difícilmente transitable con un turismo. Los accesos a los cultivos estaban vallados y sometidos a la continua vigilancia de centinelas del grupo, que contaban con instrucciones de seguridad por escrito y un sistema de transmisiones radiotelefónico para avisar a sus compañeros de cualquier contingencia.

Los cultivos, 8.000 plantas de marihuana que ocupaban cerca de 12.000 metros cuadrados, fueron avistados hace unos meses desde lo alto de una montaña por agentes del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil durante un servicio rutinario. Fue entonces cuando se inició la investigación, que acabó el pasado día 20 con el asalto de la hacienda por tierra y aire a cargo de la Benemérita, en una espectacular operación denominada Trinytir en la que participaron hasta 30 agentes a bordo de una veintena de coches patrulla y de un helicóptero.

Costosa instalación

Los arrendatarios, procedentes de Barcelona, organizaron los cultivos en parcelas-invernadero y con sistema de riego por goteo, instalaciones que precisan, según los entendidos, no menos de 30.000 euros de inversión para la superficie plantada. En una de las masías, Casa Sisca, se halló un complejo laboratorio para experimentar con la planta y la semilla de marihuana, a fin de lograr una mejor aclimatación de cada variedad a las características de la zona e incrementar el porcentaje de su principio psicoactivo.

La otra masía, Casa Castel, sirvió de alojamiento a algunos de los integrantes de la red y en la habitación de uno de ellos se encontró parte de la droga, según informaron fuentes de la investigación. El hombre y la mujer –copropietaria de las fincas– que gestionaban esta casa de turismo rural son dos de los siete detenidos en la operación. Todos ellos han sido enviados por el juez a prisión.

El desmantelamiento de la plantación dejó desconcertados a los vecinos de Villarluengo –donde se encuentran las dos masías–, quienes apenas conocían a los detenidos al no frecuentar estos el pueblo. El alcalde de este pequeño municipio en el corazón del Maestrazgo, José Antonio Domingo, lamentó que la localidad "lleve tantos años promocionando sus atractivos turísticos y ahora tenga que ser conocida por una plantación de marihuana". "Esto duele bastante", agregó.

Domingo indicó que el lugar elegido para cultivar el cannabis está "muy aislado". "Ni siquiera van cazadores por allí; está fuera del coto de caza", dijo. Tampoco los agricultores ni los ganaderos recorren la zona, pues todo está yermo y no son tierras de pasto.

No menos estupor causó la noticia en Tronchón –parte de los terrenos de Casa Castel pertenecen a su término–. "Estos días no hay otro tema de conversación en el pueblo", explicó el alcalde, Roberto Rabaza. "Nadie se esperaba una noticia así", agregó.

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