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La DGA pone reparos a edificar casas aisladas en el Matarraña

Somete los proyectos a una evaluación de impacto ambiental porque teme que disparen el riesgo de incendios.

El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) alerta sobre los efectos perjudiciales para el territorio que puede tener la promoción de viviendas aisladas que se repite en varias localidades del bajo Matarraña. En el último mes, el Inaga ha obligado a los promotores de dos proyectos de unifamiliares en Arens de Lledó a someterlos a una evaluación de impacto ambiental (EIA), una gestión que complica, encarece y retrasa la ejecución. En un tercer caso, en Cretas, alerta de parecidos inconvenientes, aunque no exige la EIA y concede una aprobación condicionada para las obras. El Departamento de Desarrollo Rural justifica sus reparos por el "efecto acumulativo" derivado de la proliferación de las casas dispersas por la comarca y porque comportan un incremento del peligro de incendios, que en caso de declararse serían más difíciles de gestionar.

La postura reacia del Gobierno aragonés ante la edificación dispersa en la comarca del Matarraña reitera la postura manifestada en ocasiones anteriores con parecidos argumentos. La gran mayoría de los promotores de las casas aisladas son extranjeros atraídos por las gestiones de un empresario local, que realiza sus ofertas inmobiliarias a través de internet.

Los dictámenes del Inaga señalan que la creciente presencia de viviendas aisladas desvinculadas de la actividad agropecuaria desvirtúa el paisaje y reconduce el territorio hacia usos residenciales y turísticos. También alerta del "aumento" del riesgo de incendios y considera necesario acompañar los proyectos de planes de autoprotección y evacuación para este supuesto.

Los reparos de la DGA ante este novedoso fenómeno de ocupación del suelo contrastan con la postura favorable del Ayuntamiento, que consigue con la llegada de nuevos pobladores apuntalar su demografía y reforzar la población escolar para conservar la escuela abierta. El asentamiento de las familias extranjeras para promover sus propias casas en el campo se produce por goteo desde principios de la presente década, con buenos resultados en cuanto a integración y convivencia.

La alcaldesa de Arens de Lledó, María Ángeles Vaquer, se mostró respetuosa con los pronunciamientos del Inaga y señaló que el Ayuntamiento los tendrá en cuenta a la hora de conceder las licencias de obras. Aclaró que la exigencia de una EIA no supone el rechazo de los proyectos, aunque obliga a elaborar y presentar documentación complementaria, un trámite que los interesados suelen cumplimentar antes que renunciar a sus planes.

Vaquer se mostró "sorprendida" por el asentamiento en el pueblo de una docena de familias extranjeras que inician una nueva vida, aunque señaló que en algunos casos han partido de nuevo tras establecerse. Explicó que, actualmente, viven en el municipio siete familias llegadas dentro de este proceso repoblador.

La alcaldesa señaló que los recién llegados dinamizan la economía local y se implican en la vida social del pueblo. "Al llegar, la mayoría de ellos, se incorporan a la asociación cultural local", indicó María Ángeles Vaquer.

Vaquer consideró "positiva" la llegada de familias al pueblo, porque "ayudan a mantener la población" en un pueblo que, si no fuera por este proceso, "iría a la baja". Explicó que también es significativo el impacto sobre la población escolar, que en el pasado curso se repartía a partes iguales entre los niños nacidos en el pueblo y los llegados con sus padres al calor de proyectos de viviendas rústicas en el campo.

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