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Teruel

Piden cárcel y multa para los responsables de Genepol por la contaminación del río

La Fiscalía no acusa al alcalde de Escucha al no hallar ninguna prueba contra él.

La Fiscalía de la Audiencia Provincial de Teruel solicitará una pena de dos años y medio de prisión y el pago de una multa de 13.500 euros para el administrador y el jefe de planta de la empresa de reciclado de plásticos de Escucha Genepol, Javier Díaz y Valentín Salvador, respectivamente. El Ministerio Público considera que ambos son los responsables del vertido contaminante que en junio de 2014 mató el 80% de la fauna de macroinvertebrados que había en la desembocadura del Río Ancho con el Martín, en el término municipal de Montalbán.

La acusación pública, que ya tiene redactado su escrito provisional de calificación, exculpa al alcalde de Escucha, Javier Carbó, al considerar que no existen elementos que permitan afirmar que el regidor de la localidad de la comarca de las Cuencas Mineras pudo tener alguna responsabilidad en los hechos.

Además de prisión y multa para cada uno de los dos acusados, la Fiscalía pide que ambos sean condenados a abonar solidariamente, si bien siendo responsable civil la persona jurídica Genepol S. L., un total de 14.455 euros. Esta es la cuantía que está previsto que gaste la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) para retirar del cauce del río Ancho por medios artificiales las 280 toneladas de sedimentos contaminados que ocasionó el vertido.

La Fiscalía, que imputa a Díaz y Salvador un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente, sostiene que, de acuerdo al proyecto presentado para obtener la Autorización Ambiental Integrada, el agua utilizada por Genepol para lavar los plásticos recuperados debía ser depurada en la propia empresa, si bien la depuradora de la industria era insuficiente para ello. En tanto que Genepol buscaba solución al problema, vertió en la red municipal, pero el Instituto Aragonés del Agua estimó que esta medida suponía un peligro para la estación depuradora municipal y ordenó cesar la emisión. Según el Ministerio Público, los dos acusados acordaron entonces «desviar» tanto desde la propia empresa como desde el alcantarillado municipal las aguas residuales a una acequia-rambla de Escucha, a 5 kilómetros aguas arriba del río Ancho.

Desde mayo de 2014, las aguas del río Ancho se volvieron negruzcas, malolientes y con pequeños trozos de plástico. A mediados de junio de ese año, las tormentas arrastraron los lodos contaminados acumulados en la rambla hasta la desembocadura del río Ancho con el Martín y la fauna de un tramo de dos kilómetros resultó dañada.

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