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Teruel

Albarracín y Orihuela suman un tercio de las 1.200 fuentes catalogadas en toda la Comarca

El agua de siete de los 17 manantiales analizados por el Servicio de Sanidad no es apta para el consumo humano.

La comarca de la Sierra de Albarracín suma 1.200 manantiales, de los cuales 350, el 29% –casi un tercio– se concentran en dos de los 25 municipios de la demarcación comarcal;Albarracín y Orihuela del Tremedal, según el catálogo elaborado por el Centro de Estudios de la Comunidad de Albarracín (Cecal). La concentración en estos dos pueblos responde a su altitud y a la gran extensión de los respectivos términos municipales.

El inventario, fruto del proyecto Albaqua, ha supuesto un trabajo de campo y archivístico de cuatro años en el que han colaborado 150 personas, entre investigadores, agentes de protección de la naturaleza e informadores residentes en los distintos pueblos de la comarca. El coordinador del trabajo, Raúl Ibáñez, destacó la importancia de la implicación de la población residente para localizar los manantiales y otros puntos de agua catalogados, como balsas, humedales, abrevaderos y pozos.

Tras Albarracín y Orihuela, aparecen como municipios con más afloramientos Noguera, con 70 fuentes; Bronchales, con 61;Frías, con 60;y Torres, con 49. Los menos ricos en surgencias son Rubiales, con 11; Tramacastilla, con 16; y Bezas, con 17.

La publicación ‘Fuentes, manantiales y otros puntos de agua de la Sierra de Albarracín’, presentada ayer en la sede del Gobierno aragonés en Teruel, incluye una ficha de cada afloramiento de agua con información sobre denominación, localización, estado de conservación y altitud, acompañada de fotos de cada elemento catalogado.

Algunas de las fuentes más frecuentadas y utilizadas por la población han sido sometidas a análisis de sus parámetros biológicos para determinar su potabilidad. De los 17 manantiales sometidos a pruebas de laboratorio, 7 resultaron no aptos para el consumo humano y, de ellos, 4 presentan "riesgo para la salud".

Raúl Ibáñez señaló que los análisis reflejan la salubridad del agua en un momento determinado pero pueden ser orientativos de la calidad del caudal. Ibáñez instó, en cualquier caso, a "tener cuidado" a la hora de beber de una fuente y a asegurarse, previamente, de su inocuidad para la salud.Información sobre el terreno

El Cecalquiere ofrecer toda la información disponible sobre cada fuente al público que las visite mediante un código QR que permitirá, a través del teléfono móvil, consultar distintas referencias, como salubridad, información geográfica, referencias históricas y leyendas asociadas.

El libro-catálogo incluye un apartado previo al inventario con una serie de estudios sobre temas hidrológicos, como la instalación de traídas de agua en los pueblos de la Sierra de Albarracín, la normativa sanitaria y el entorno geográfico –clima, orografía, geología y vegetación, entre otros aspectos–.

El 39,3% de las fuentes aparecen en afloramientos de rocas jurásicas, presentes, por otro lado, en el 58,3% de la superficie de la comarca. Las mayores concentraciones de manantiales se dan en las arcillas y arenas del Cretácico y en afloramientos volcánicos, con 3,7 y 2,9 fuentes por kilómetro cuadrado, respectivamente.

Las grandes extensiones calcáreas de la sierra favorecen la infiltración de agua de lluvia y nieve que, posteriormente, aflora en fuentes y manantiales. La mayor parte de las surgencias –el 73%– aparecen en las laderas de valles. El estudio alerta de que en caso de contaminación de los acuíferos es difícil localizar el foco de la polución, que puede situarse lejos del lugar donde se manifiestan sus efectos y remontarse en el pasado.

El presidente del Cecal, Juan Manuel Berges, resaltó la ambición del catálogo, una "magna obra" que pretende ser una "herramienta práctica" para la sociedad a la vez que un instrumento didáctico y divulgativo. Resaltó su interés como instrumento educativo para que los escolares valoren las fuentes como elemento patrimonial. Raúl Ibáñez recordó que afrontó la catalogación de los puntos de agua porque constituyen "uno de los principales valores de la Sierra de Albarracín".

El director general de Gestión Forestal, José Ramón López, señaló que la existencia de múltiples puntos de agua en la Sierra de Albarracín fue clave para la pujante actividad ganadera de la comarca.

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