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Teruel
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La dueña del garaje donde estalló la granada dará su casa al joven que quedó manco y ciego

La mujer y la víctima alcanzan un acuerdo que pone fin al proceso judicial abierto tras el accidente en 2013.

El artefacto hirió al joven y a su padre. Alberto Villalba y su padre, Tomás, limpiaban una cochera de Teruel el 18 de septiembre de 2013 cuando una granada de la Guerra Civil explotó accidentalmente dejándolos malheridos. Los Tedax de la Policía Nacional
El artefacto hirió al joven y a su padre. Alberto Villalba y su padre, Tomás, limpiaban una cochera de Teruel el 18 de septiembre de 2013 cuando una granada de la Guerra Civil explotó accidentalmente dejándolos malheridos. Los Tedax de la Policía Nacional
Jorge Escudero

Un acuerdo económico ha permitido cerrar el procedimiento judicial abierto a raíz de la explosión accidental de una granada de la Guerra Civil en septiembre de 2013 en Teruel que provocó la amputación de ambas manos y la pérdida de visión en un ojo a Alberto Villalba y graves heridas a su padre, Tomás. Ambos trabajaban en la limpieza de la cochera de una vecina en el barrio de la Carretera de Alcañiz cuando, al mover accidentalmente el explosivo, este estalló. Las propietaria del garaje, Felisa Soriano, una jubilada, y la familia de Villalba han alcanzado un pacto que zanja el asunto en los tribunales cuando faltan pocos días para el segundo aniversario del trágico suceso.

El acuerdo prevé la entrega de dinero en efectivo por parte de Felisa Soriano y la cesión de sus bienes inmuebles incluida su vivienda habitual, de la que se reserva, no obstante, el usufructo. El convenio entre las dos partes fue avalado por el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Teruel con una sentencia dictada el pasado 31 de julio que refrenda la solución acordada tras corroborar que no existe ningún obstáculo procesal.

El procedimiento que se seguía en los tribunales era de carácter civil. El Juzgado número 1 archivó la causa penal abierta tras comprobar que no existía ninguna responsabilidad en este sentido. De haberla habido, hubiera correspondido al hermano de Felisa Soriano, que era aficionado a coleccionar objetos procedentes de la Guerra Civil y que, presuntamente, habría recogido y guardado el explosivo, una granada italiana del tipo Breda.

La madre de Alberto Villalba, Pilar Perales, explicó que dejar zanjada la vía judicial permitirá a la familia dedicar todos los esfuerzos a mejorar en lo posible la calidad de vida de Alberto. La mujer añadió que todo el dinero procedente del acuerdo se destinará a cubrir las necesidades de su hijo presentes y futuras. Señaló que el manejo y ajuste de las manos biónicas que se le implantaron le obliga a continuos viajes a Barcelona, además tiene que seguir un laborioso proceso de rehabilitación y también desplazamientos a Zaragoza para participar en terapias ocupacionales. Pilar Perales reconoció que Felisa Soriano "hace un esfuerzo" con la donación económica y de bienes y actúa "de buena fe".

El accidente sufrido por Alberto Villalba disparó la sensibilización social respecto a la peligrosidad de los explosivos de la Guerra Civil que todavía permanecen en la ciudad y también en otros municipios de la provincia, que estuvo recorrida por los frentes de guerra. Aunque las bombas tienen más de 75 años de antigüedad, conservan su potencial destructivo.

Tras el estallido de la granada que dejó malherido a Villalba, el número de artefactos explosivos que se localizados en la provincia y cuyo hallazgo fue comunicado a la Guardia Civil o a la Policía Nacional se disparó. En el año siguiente al accidente, se retiraron y destruyeron 450 artefactos explosivos de la contienda, más del doble que en el año anterior: en torno a 200. La Subdelegación del Gobierno recomienda, en cualquier caso, no manipular nunca el explosivo y limitarse a señalizar el lugar y avisar a las fuerzas de seguridad.Ola solidaria

La explosión y sus dramáticas consecuencias para Alberto Villalba provocaron una oleada de solidaridad en Teruel y en pueblos del entorno con el joven herido, que tenía 22 años cuando ocurrieron los hechos. Varias iniciativas espontáneas y otras coordinadas por distintas instituciones recaudaron fondos para costear las dos manos biónicas que se le implantaron a Alberto. Entre las acciones desarrolladas, figuraron un mercadillo de libros, un festejo taurino, actuaciones musicales y la venta de alfileteros confeccionados por voluntarios.

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