Despliega el menú
Teruel
Suscríbete

Pergamino de piel de cordero recién nacido

La Fundación Santa María restaura una colección de documentos antiguos, datados entre los siglos XIII y XVI, que reflejan la intensa actividad ganadera de la zona. Las piezas pertenecen al Archivo de la Comunidad

Una restauradora trabaja en una de las joyas de la colección.
Pergamino de piel de cordero recién nacido
HA

La Comunidad de Albarracín ha rescatado una buena parte de su legado histórico más preciado: una colección de 29 pergaminos depositados en su Archivo, pero escasamente conocidos.

Los documentos han recobrado su brillo perdido tras la minuciosa restauración llevada a cabo por la Fundación Santa María con la colaboración del Instituto de Patrimonio Histórico Español, cuya profesora, Katia Martín, ha dirigido un trabajo que ha permitido sacar a la luz los detalles más sorprendentes del conjunto de volúmenes. 

Datados entre los siglos XIII y XVI, en la colección se encuentran las claves de la sociedad medieval que reinaba en la zona, donde la ganadería ocupaba un papel decisivo. Uno de los pergaminos restaurados, el más antiguo que se conserva en la Comunidad de Albarracín sobre la Mesta –agrupación de ganaderos– pone de manifiesto la importancia de este sector. El volumen está elaborado en vitela, piel de animal – en este caso cordero– recién nacido, un tipo de material que, según el gerente de la Fundación Santa María, Antonio Jiménez, solo se reservaba en esa época a los documentos "más importantes". Es un conjunto de cuatro cuadernillos fechados entre 1380 y 1458, que confirma los privilegios de la concesión de paso de los ganados de las sierras de Albarracín hacia tierras de Castilla. Es una especie de autorización que se otorga a los ganaderos.

Entre las piezas más singulares destaca un volumen que recoge el traslado de la donación a Juan Núñez de Albarracín de sus términos y pertenencias. Esta herencia a un personaje notable de la localidad está plasmada en el documento más antiguo de la colección, un pergamino del 1298 que conserva el sello de cera que en el Medievo garantizaba la identidad de la persona que suscribía el escrito. "Es el único de la colección que conserva este elemento y, por tanto, es una auténtica joya", apuntaba Jiménez.

Sobresale por su tamaño un libro que describe el proceso y sentencia de la enajenación de los términos de Molina y Albarracín. Escrito entre los años 1402 y 1407, el pergamino mide 1,23 metros de ancho por 66 centímetros de alto, un documento que se conservaba doblado dadas sus dimensiones.

Fisuras, pérdidas de material y manchas debidas al mal uso son las principales afecciones de sufría este rico patrimonio.

Una de las joyas bibliográficas de Albarracín, un delicado libro elaborado en papel de trapo del siglo XIV, perteneciente al Archivo Municipal, acaba de regresar al Ayuntamiento, después de pasar varios meses en la sede del Instituto de Patrimonio Español, en Madrid, para su restauración. Es un libro de pasos, majadas y abrevaderos de la ciudad, que, a juicio de Jiménez, bien merece estar expuesto en el Museo de Albarracín, como pieza singular. 

Etiquetas