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Teruel

Alcañiz

Un cadáver a la vista

El Ayuntamiento alcañizano cubre el osario donde deposita los restos de nichos impagados tras las quejas por dejar a la vista un cuerpo.

El osario de Alcañiz, siempre abierto
Un cadáver a la vista
L.C.

Fue P.V., un vecino de Azaila, quien dio la voz de alarma. Un cadáver estaba visible en el osario a cualquier visitante al cementerio de Alcañiz. “Entré para hacer tiempo mientras me reparaban el coche en un taller cercano y me topé con semejante imagen”, relata. El osario del camposanto de la localidad turolense se encontraba hasta este miércoles abierto.

Este lugar se ubica en el extremo superior del cementerio y se utiliza para depositar los huesos que se extraen de los nichos cuyo alquiler no se renueva. Desde el exterior pueden verse huesos y la población alcañizana está habituada desde hace años, pero no a la visión de un cuerpo en tan buen estado de conservación.

“Vi un gran agujero y pensé que era peligroso porque alguien se podía caer", explica el vecino. Sin embargo, lo peor vino al asomarse. "Fue un impacto visual que no se lo recomiendo a nadie. No sé cuál fue el motivo de tener la fosa abierta y de que se encontrara ese cadáver ahí, pero no me quiero imaginar qué hubiera pasado si lo ve algún familiar", asegura.

Según fuentes municipales, el cuerpo fue depositado en el osario aproximadamente hace año y medio después de que el usufructo del nicho caducara y no se renovara. El cadáver extraído llevaba más de 20 años enterrado. Sin embargo, por circunstancias anatómicas no se había descompuesto, y el enterrador siguió la práctica estipulada para otros cuerpos, dejando la tapa abierta.

Desde el Ayuntamiento aseguran que el osario se encuentra siempre así para evitar abrir y cerrar la tapa de piedra, de gran tamaño y peso. El alcalde de Alcañiz, Juan Carlos Gracia Suso, que se enteró del hallazgo esta semana, se mostró indignado por esta situación. Ayer se cerró el hueco y en los próximos días se sustituirá la losa que lo cubre por una tapa de aluminio mucho más ligera, que se cerrará con un candado. El osario tiene una profundidad de aproximadamente dos metros.

La normativa municipal fue cambiando el siglo pasado y se fue reduciendo el tiempo de usufructo por el que se adquiría un nicho en el cementerio de Alcañiz fue de 99 años a 50, 30 hasta llegar a los 20 años actuales. Así, con la actual regulación, un cadáver pasa un mínimo de dos décadas en el nicho. Cuando su uso caduca el Ayuntamiento propone a la familia la renovación del nicho por cinco años. La primera vez se paga el 15% de su valor inicial y las sucesivas el 10%.

Si no reciben contestación por parte de la familia envían otras dos notificaciones, publican su nombre en una lista a la entrada del cementerio y colocan una pegatina roja en la lápida. Si a final de año no se ha renovado el alquiler, el nicho pasa a ser propiedad municipal y el cuerpo se exhuma y se traslada al osario, que a partir de ahora dejará de mostrar su lado más oscuro a los visitantes.

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