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Teruel

TRÁFICO

La A-23 y la N-330, cortadas durante toda la tarde debido a sendos vuelcos de camiones

La autovía Mudéjar se cerró cinco horas en Villafranca para retirar un cargamento de cítricos vertido en un siniestro.

Operarios de Fomento retiran la arena vertida sobre la N-330 por el camión accidentado.
La A-23 y la N-330, cortadas durante toda la tarde debido a sendos vuelcos de camiones
A. GARCíA/BYKOFOTO

La autovía Mudéjar en dirección a Levante y la carretera Nacional 330 en ambos sentidos estuvieron cortadas durante la mayor parte de la tarde de ayer en Villafranca del Campo y Teruel, respectivamente, debido a sendos accidentes protagonizados por camiones, que, afortunadamente, no registraron daños personales de gravedad. La circulación de la A-23 fue desviada en Villafranca por la antigua N-234, que discurre paralela a la autovía, mientras que el tráfico de la N-330 se derivó por la carretera local que enlaza con Villaspesa y desde esta localidad a la variante de la N-234.

La interrupción del tráfico en la A-23, que afectó a los dos carriles en dirección a Sagunto (Valencia), se inició a las 16.00 y se efectuó de forma programada para proceder a retirar un cargamento de cítricos que se había vertido en la mediana debido al vuelco de un camión registrado el domingo por la noche. Los vehículos fueron desviados por la N-234 entre Villafranca, en el kilómetro 159, y Torremocha, en el 160.

El alcalde de Villafranca, Miguel Ángel Navarro, explicó que el corte de la autovía para retirar el cargamento de naranjas y mandarinas se decidió tras comprobarse que numerosos automovilistas se detenían en el lugar del accidente para recoger bolsas de cítricos. Navarro señaló que el comportamiento de los conductores entrañaba un riesgo de accidentes que quedó conjurado con la recogida de la fruta, vertida principalmente sobre la mediana.

Para recoger los cítricos, fue necesario interrumpir la circulación de las 15.00 a las 20.30. La operación de recogida requirió de un camión de grandes dimensiones y una pala para cargar la mercancía. Miguel Ángel Navarro indicó que, antes de la retirada del cargamento, algunos conductores llegaron a recoger hasta veinte mallas de mandarinas que estaban tiradas junto a la carretera.

Paralelamente al corte programado de la A-23, la circulación se interrumpió en la N-330, que, a las 15.50, se cerró a su paso por el término municipal de Teruel y cerca del entronque con la variante de la N-234. Un camión articulado volcó en el kilómetro 300 sin que se registraran heridos, pero cortando la calzada hasta las 19.30. El camionero, que resultó ileso, fue trasladado al hospital Obispo Polanco por precaución.

El camión, cargado de arena, quedó volcado transversalmente sobre la carretera y fue necesario recurrir a una grúa para retirarlo. La Guardia Civil desvió el tráfico hacia Villaspesa mientras duraron las labores de retirada del vehículo siniestrado y de limpieza de la calzada.

Operarios del Ministerio de Fomento tuvieron que recoger la arena vertida y barrer el pavimento para que recuperara la adherencia antes de reabrir la vía a la circulación. Varios camiones quedaron atrapados en las inmediaciones del lugar del corte y tuvieron que esperar a que la circulación se normalizase para reanudar la marcha en dirección a la Comunidad Valenciana.

 

Colapso en Villaspesa

La alcaldesa pedánea de Villaspesa, Sonia Navarro, explicó que el desvío del tráfico de la N-330 por la travesía de discurre por la localidad provocó momentos de «colapso». Navarro explicó que, a la intensidad del tráfico, se sumaron la presencia de numerosos vehículos pesados y, sobre todo, la estrechez de la calle.

La situación se resolvió desviando uno de los dos sentidos de circulación por una vía urbana paralela a la travesía pero más ancha y que en algunas ocasiones especiales, como las fiestas patronales, ya se usa como recorrido alternativo. Los vehículos que procedían de la carretera nacional y circulaban en sentido Teruel utilizaron la ruta complementaria, mientras que los que se dirigían hacía el Rincón de Ademuz (Valencia), usaron la travesía.

El accidente pone de manifiesto una vez más las precarias e insuficientes condiciones de la carretera N-330 para el tráfico que soporta, mientras que los planes para construir la A-40, que deberá sustituirla, avanzan a paso de tortuga. Ni siquiera se ha terminado el estudio informativo alternativo al primer estudio, rechazado por su impacto ambiental.

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