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El ascensor que une San Julián y el centro urbano suma 12.000 usuarios en 5 días

Las dos cabinas de la torre Atalaya realizan un viaje cada dos minutos de media. En horas punta se registran colas.

Los usuarios del ascensor disfrutan del mirador panorámico
El ascensor que une San Julián y el centro urbano suma 12.000 usuarios en 5 días
R. VILLéN

El ascensor que conecta los barrios de San Julián y el Centro Histórico de Teruel funciona a pleno rendimiento desde su entrada en servicio a las 20.00 del pasado lunes. Las dos cabinas de la instalación, con una capacidad máxima de 10 personas cada una, han registrado, en total, casi 4.000 viajes en cinco días, lo que supone en torno a 12.000 personas desplazadas.

Tanto el concejal delegado de Urbanismo, Jesús Fuertes, como los responsables de la empresa encargada de los elevadores, Otis, y el presidente de la Asociación de Vecinos de San Julián, José Polo, coincidieron este viernes en valorar muy positivamente la aceptación que ha tenido el nuevo equipamiento.

El ascensor, diseñado por el arquitecto turolense Joaquín Andrés, salva un desnivel de 36 metros y costó 1,5 millones de euros, aportados por la DGA. Cada una de sus dos cabinas realiza un desplazamiento cada dos minutos, como media, durante el horario de funcionamiento, que se prolonga desde las 6.30 hasta las 23.30.

José Polo se mostró "asombrado" por el número de usuarios acumulado en la primera semana, que supera con mucho las previsiones más optimistas. El dirigente vecinal explicó que los residentes de San Julián están muy satisfechos por el funcionamiento de un equipamiento que les conecta con el centro de la ciudad mediante un 'viaje' que dura 23 segundos, frente a la alternativa de patearse las empinadas cuestas que discurren por las laderas que separan el barrio del Centro Histórico. Polo afirmó que a los vecinos la nueva conexión les parece "maravillosa. Hacía mucha falta".

El técnico de Otis José Lozano consideró el promedio de usuarios de los cinco primeros días "muy alto", aunque reconoció que, en las primera jornadas, muchos viajes responden a la "curiosidad" de los vecinos. Añadió que son numerosos los turolenses que suben al mirador superior solo para observar la panorámica de la ciudad, imponente en horario nocturno.

Las horas punta de utilización se producen en torno a las 14.00 y de 19.00 a 20.00. El presidente de los vecinos de San Julián explicó que en algunos momentos se registran colas de vecinos para tomar alguna de las dos cabinas del elevador. José Polo señaló que, aunque es pronto para sacar conclusiones, la intensa actividad registrada evidencia la "rentabilidad social" de la inversión, que «ha resuelto la conexión entre San Julián y el centro de la ciudad».

José Lozano explicó que se han producido algunas pequeñas incidencias por "desajustes" de funcionamiento, pero sin apenas parones. La actividad del ascensor está monitorizada desde la central de la compañía en Madrid, desde donde se pueden realizar los ajustes necesarios.

Otis prevé que parte de los usuarios del ascensor del Óvalo se deriven al nuevo equipamiento de San Julián. Lozano explicó que vecinos que aparcan en el entorno del Óvalo para subir al Centro Histórico a través del ascensor instalado con la reforma diseñada por David Chipperfield y b720 estacionarán ahora en el entorno del nuevo elevador.

Primera gamberrada

En general, el comportamiento de los usuarios ha sido "correcto". La principal excepción se registró en la noche del jueves al viernes y fue detectada este viernes por la mañana. Alguien orinó y defecó en la planta intermedia de la torre Atalaya, el edificio de 40 metros de inspiración mudéjar donde están instalados los elevadores.

Las paredes de la Atalaya, de acero corten, están caladas para evitar la sensación de claustrofobia. Los ascensores están rodeados de una escalera. La salida a la altura de la ronda de Ambeles termina en una pasarela acristalada que también ofrece una visión insólita de Teruel.

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