Teruel
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URBANISMO

San Blas, un barrio con muchas cuestas

Moverse por el barrio pedáneo de Teruel, uno de los que mayor crecimiento poblacional ha experimentado, puede resultar complicado para ciertos sectores. Ausencia de aceras o cuestas dificultan la movilidad.

El parque de vehículos ha crecido considerablemente, por lo que San Blas reclama la habilitación de solares como párquines.
San Blas, un barrio con muchas cuestas
JORGE ESCUDERO

"Para ancianos o personas con carritos de bebés, andar por el barrio no es fácil". El secretario de la Asociación de Vecinos de San Blas, Carlos Lacaba, expresaba con estas palabras los problemas urbanísticos que presenta esta pedanía de Teruel y que recientemente expusieron ante el Ayuntamiento de la capital con objeto de que sean incluidos entre los objetivos del plan de movilidad que se va a poner en marcha en breve.

"Es nuestra propuesta al plan. Sabemos que no hay dinero, por lo que no pretendemos que nuestras deficiencias se resuelvan mañana, pero sí que se tengan en cuenta", matizaba el portavoz vecinal, quien insistió en que los problemas de movilidad se incrementan considerablemente en los meses de invierno, cuando las nevadas y heladas hacen intransitables las calles.

La mayor parte de las deficiencias se derivan del gran crecimiento que ha experimentado el núcleo en los últimos años, cuyo censo en la actualidad se eleva a 500 personas empadronadas, "más que muchos pueblos de la provincia", matiza Lacaba. La cercanía con la capital y el menor coste de las viviendas han atraído a numerosos turolenses hasta este lugar que todavía conserva su esencia rural.

Numerosos vehículos aguardan en unas estrechas y empinadas calles no concebidas para soportar tan voluminoso parque. De hecho, el secretario de la asociación de vecinos cree que en situación de peligro, "una ambulancia no podría pasar". Los vecinos quieren, por este motivo, que se habiliten como párquines, "con una capa de asfalto", algunos de los solares del barrio.

Otro de los problemas que destacan los vecinos consisten en los accesos a la travesía, todos ellos con pronunciadas pendientes y poca visibilidad. El peligro latente que entraña que la travesía, muy concurrida durante los fines de semana, discurra por el centro del pueblo se aminoraría, a juicio de Carlos Lacaba, con la instalación de pasos sobreelevados o bandas reductoras de velocidad. La carretera soporta, además, el continuo tráfico de camiones procedentes de dos canteras que se encuentran ubicadas en el Camino del Arquillo.

Por si esto fuera poco, algunas aceras se encuentran interrumpidas y, en ciertas calles, como en la travesía, tan solo se presentan en un único sentido.

Una mayor frecuencia de la línea de autobús urbano que comunica con la capital, y que ahora se limita a un solo trayecto, o la configuración de una red de carriles bici que englobe a los barrios rurales más próximos a la capital, son algunas de las reivindicaciones de San Blas. "En este caso -explicaba el dirigente vecinal- no habría que hacer grandes inversiones, sino señalizar los caminos ya existentes y que actualmente ya se utilizan".

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