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Un año a oscuras en la entrada a Villafranca del Campo por culpa de los ladrones de cobre

Se llevaron más de un kilómetro de cableado eléctrico y reponerlo cuesta 30.000 euros.Los vecinos ya no se atreven a recorrer a pie el tramo de carretera sin luz.

Una vecina, frente a la última farola con luz en el pueblo
Un año a oscuras en la entrada a Villafranca del Campo por culpa de los ladrones de cobre
JORGE ESCUDERO

De la noche a la mañana, hace ahora un año, los vecinos de las últimas casas de Villafranca del Campo se quedaron sin luz en la calle. Unos ladrones se habían llevado de madrugada, y en apenas unas horas, más de un kilómetro del cableado de cobre que permitía la iluminación de esta vía pública.

No se trata de una calle, sin más. Es el acceso a Villafranca del Campo desde la autovía Mudéjar y la N-234 (Sagunto-Burgos), así como la zona natural de esparcimiento de los vecinos, que cuentan allí con un parque y una ermita. Desde que se produjo el robo, no se ve a nadie por esa parte del pueblo en cuanto cae la tarde, ni siquiera durante el verano o la primavera.

Además, a los viajeros que llegan a Villafranca del Campo entre las 20.00 y las 21.00 con los autobuses que cubren las líneas regulares de Zaragoza y Teruel -muchos de ellos, ancianos- tienen que ir a buscarlos con el coche sus familiares o vecinos. La parada, junto a la rotonda de intersección entre la N-234 y la carretera de entrada al pueblo, dista un kilómetro del casco urbano y ahora esa zona está "como la boca del lobo; en oscuridad absoluta", asegura una vecina, Silvia Segura.

Así, los habitantes de Villafranca del Campo han pasado a engrosar la larga lista de víctimas de la oleada de robos de cobre que se registra en Aragón desde hace dos años, impulsada, entre otras cosas, por el incremento que ha experimentado el precio de este metal en el mercado negro. En las tres provincias ha habido múltiples sustracciones, tanto en empresas privadas como en instalaciones de entidades públicas.

Destrozos

El alcalde de la localidad, Miguel Ángel Navarro, se queja de que los ladrones causaron un gran daño a la localidad. Al coste del cableado sustraído hay que sumar los importantes destrozos que hicieron los delincuentes para poder llevárselo. "Abrieron todas las arquetas, metieron una sierra para cortar el cable y tiraron de él. Ahora, tendríamos que abrir zanjas a lo largo de todo el recorrido para reponer la instalación", explica.

El Ayuntamiento ha encargado a una empresa eléctrica un presupuesto de lo que costaría reponer el alumbrado. En total, son necesarios 30.000 euros para hacer la obra. Sin embargo, el Consistorio, con menos de 400 habitantes empadronados y unos ingresos anuales de 50.000 euros, con los que tiene que hacer frente a las nóminas del personal -secretario y alguacil- y al mantenimiento de los edificios municipales, no puede asumir un gasto tan importante.

Vecinos y Ayuntamiento reclaman a las administraciones la concesión de subvenciones específicas que les permitan acometer las obras. "Llevamos un año sin luz en el principal acceso al pueblo y a este paso seguiremos así mucho más tiempo; no podemos hacer frente a un proyecto de coste tan cuantioso para nosotros", afirmó Miguel Ángel Navarro.

El Consistorio ha llamado a la puerta del Gobierno aragonés y de la Diputación Provincial de Teruel y, al parecer, solo esta última podría ayudarle incluyendo las obras de reposición del alumbrado público en las ayudas correspondientes a los Planes Provinciales. Sin embargo, la medida no termina de gustar al Ayuntamiento. "En Planes Provinciales teníamos otros proyectos que tampoco podemos aparcar", dice el alcalde.

Los vecinos de Villafranca del Campo afirman sentirse "desprotegidos", no solo ante los robos de cobre sino también hacia otro tipo de sustracciones que han sufrido en los últimos meses. "Los ladrones nos han quitado ovejas, pienso para el ganado, maquinaria agrícola, los bancos y las mesas del parque, y hasta han intentado llevarse la fuente", afirmó el alcalde.

Navarro atribuye esta sucesión de robos a la falta de un cuartel de la Guardia Civil en la localidad. Villafranca contó con este servicio hasta hace 20 años, pero luego, una decena de municipios, entre ellos Villafranca, pasó a estar vigilado por el acuartelamiento de Monreal del Campo, a unos 15 kilómetros. Ante la frecuencia de estos robos, los ganaderos de la localidad, que suman 15, han optado por avisarse de unos a otros cuando detectan la presencia en el pueblo "de gente sospechosa", indicó el alcalde.

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