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Parados ocupan las casas cueva abandonadas

Construidas en una ladera del barrio de San León, ofrecen un aspecto ruinoso y carecen de agua corriente y de luz.

David Ruiz apuntala el techo de la casa que ocupa desde hace un año en el barrio Cuevas del Siete. No tiene agua ni luz eléctrica.
Parados ocupan las casas cueva abandonadas
ANTONIO GARCíA

La crisis económica ha hecho que personas en situación de desempleo y sin medios para alquilar un piso hayan optado por instalarse en las llamadas casas cueva que hay en el barrio turolense de Cuevas del Siete. Se trata de infraviviendas sin luz, agua corriente ni calefacción, abandonadas hace ya 20 años por no reunir condiciones para su habitabilidad.

Estas casas se construyeron en una ladera del barrio de San León aprovechando el talud de tierra como parte de los muros de la vivienda. El deterioro general de esta zona llevó a las últimas corporaciones municipales de Teruel a proyectar su rehabilitación, pero el plan no ha pasado de la tramitación previa. Algunas construcciones fueron compradas por el Ayuntamiento para su demolición mientras que otras siguen en manos de particulares.

David Ruiz, de 29 años y sin trabajo, es una de las personas que ocupa una vivienda de Cuevas del Siete. Explica que llegó a Teruel hace un año y, tras agotar las posibilidades que le ofrecían los servicios sociales, se vio abocado a instalarse en una 'casa cueva' mientras encuentra un empleo. Relata que, antes de entrar a vivir, tuvo que desalojar a un grupo de jóvenes que empleaban el lugar para hacer 'botellón' los fines de semana. "Esta es la casa de los horrores", resume a la puerta de la misma.

Unas velas y una linterna son la única iluminación de que dispone. Cocina con un pequeño hornillo de butano y se calienta con una estufa de leña en la que el combustible son las tablas, virutas y otros residuos de madera que tira una carpintería próxima. Duerme en el piso superior, cuya techumbre ha tenido que apuntalar él mismo para que no se le venga abajo. Como hay dos habitaciones, una la reserva para alguna persona que ocasionalmente se encuentre en la misma situación que él.

Ruiz, que vive con su cachorro de perro, Draco, se queja de que en el albergue municipal para transeúntes solo está permitido pernoctar una noche cada cuatro meses. "Si, como en mi caso, alguien necesita tiempo para encontrar un empleo, no tiene posibilidades de encontrarlo", lamenta. Desde el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento señalaron que si bien es cierto que solo está permitido dormir una vez en 120 días, "hay excepciones y si alguien precisa venir más veces, puede hacerlo".

En tono pesimista, David Ruiz, subrayó que otras dos personas están ocupando infraviviendas en Teruel "y más que habrá, porque la situación económica está muy mal y salir del agujero es muy difícil". Al no tener agua corriente, acude cada día a las instalaciones de Cáritas para ducharse. Ahora le han ofrecido un trabajo como pastor, si bien él es constructor y tenía una empresa con siete trabajadores en Ávila, "que la crisis se llevó por delante".

Cáritas en Teruel ha alertado de que la recesión ha hecho que vuelvan a utilizarse las casas cueva impidiendo erradicar el uso de viviendas abandonadas en áreas degradadas. La zona de Cuevas del Siete tiene todavía calles sin pavimento en las que crecen libremente los matorrales. Sus vecinos reclaman una intervención municipal en el barrio.

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