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SARTRIÓN

La feria de la trufa alcanza los 20.000 visitantes

Las ventas, a 600 euros el kilo, no acusaron la crisis y alcanzaron cifras similares a 2009. La cosecha provincial, estimada en nueve toneladas, tiene el mercado asegurado.

El concurso de búsqueda de trufas con perros despertó expectación entre el público asistente a la feria.
La feria de la trufa alcanza los 20.000 visitantes
J. E.

El mercado de la trufa marcha viento en popa a pesar de la crisis. La Feria Monográfica de la Trufa de Sarrión, Fitruf, mantuvo las cotizaciones de la pasada temporada, 600 euros el kilo, y unas ventas y afluencia de público similares a las de 2009, con 20.000 visitantes. La salida de las 9 toneladas de trufas que se recolectarán hasta el final de la temporada, a mediados de marzo, está asegurada, con picos de cotización de hasta 1.200 euros el kilo. A pesar de los temores del director de la feria, el truficultor Joaquín Doñate, de que las previsiones de mal tiempo hicieran desistir a los visitantes, el resultado comercial y de público fue "un rotundo éxito".

Los expositores coincidieron en que la crisis económica no se ha notado en el mercado de la trufa. Doñate explicó que la truficultura "sigue siendo rentable" en Sarrión y su entorno, que, con unas 6.000 hectáreas de plantaciones dedicadas a este cultivo, dispone de la mayor extensión de todo el mundo. Se trata de un producto que requiere unas condiciones climatológicas, de suelo y de altura que no se dan en muchos lugares, y uno de ellos es Sarrión.

El presidente de la Asociación Provincial de Truficultores, Daniel Bertolín, explicó que, a pesar de la ampliación continuada de las plantaciones truferas, la producción "es pequeña para cubrir la demanda". "El mercado absorbe toda la producción", aseguró. Entre los países que compran trufa en Sarrión figuran Italia y Francia, dos clientes habituales, y también otros destinos más exóticos, como Rusia, Japón o Grecia. De este último país procedía Chrysanthi Flylitaki, que quiere introducir la trufa española en el mercado heleno, monopolizado por el hongo criado en Italia, "a pesar de que la producción española es de más calidad". Todavía hoy, el 90% de la producción española termina en el mercado francés o italiano, donde "la Navidad no se entiende sin la presencia de alimentos trufados", explicó Joaquín Doñate.

Aunque la feria dedica la primera jornada sobre todo a los clientes profesionales, como restaurantes o empresas comercializadoras, Fitruf está pensada para la promoción de la trufa entre el público en general. La mayor parte de las ventas se hacen con clientes particulares deseosos de comprobar el potencial culinario del hongo sarrionense. Dolores Lizandra, de Manjares de la Tierra, una empresa local dedicada a la transformación de la trufa, señaló que las compras de particulares fueron similares a las de 2009.

Parte del programa ferial está destinado a los truficultores. Uno de los actos que despertaron más curiosidad entre el público fue el concurso de búsqueda de trufas con perros, en el que se impuso Juan Monleón, seguido de Pedro Martín. José María Magro, que quedó en tercer lugar, explicó que adiestrar un cachorro -si no está todavía aficionado a la caza, mejor- para que localice las trufas enterradas puede costar dos meses, aunque todo depende de la capacidad del perro y del adiestrador.

Ante los asombrados espectadores, los perros olisqueaban, inquietos, el suelo con el hocico pegado a la tierra hasta que, al tropezarse con el olor del hongo, empezaban a escarbar. Era la señal para que el truficultor lo apartarse y, tras premiarlo con algún bocado de comida, extrajese la trufa con un cuchillo. En menos de cinco minutos podían localizar cinco trufas.

El adiestramiento de los perros, que no tienen que ser de ninguna raza en especial, se inicia acostumbrándoles a localizar un bocado de comida apreciada por el animal, luego el cebo se complementa con una trufa y, si el resultado es bueno, se termina por adiestrar solo con la trufa. En España no está permitida la búsqueda con cerdos, que sí se utilizan en otros países y que, genéticamente, están preparados para localizar estos hongos, que son un bocado exquisito para ellos.

Fitruf terminó con un concurso gastronómico en el que participaron 17 cocineros no profesionales. Ganó Vanesa García, seguida de Catalina Fontestad y Carmen Villanueva. El jurado estuvo formado por los gastrónomos Chema Ferrer y Fernando Aguilar.

Paté de liebre. El IX Concurso Gastronómico de la Trufa lo ganó el 'Paté de liebre trufado', de Vanesa García. 'Capricho de mandarina' quedó segundo y 'Colmenillas rellenas de becada y salsa de trufa', tercero.

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