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Una asociación rumana pide la licencia para reparar la iglesia de San Miguel

La primera fase cuesta 419.000 euros, pero el coste de la transformación en templo ortodoxo se eleva a 3,5 millones.

Miembros de la asociación San Nichifor el Confesor, durante una visita a la iglesia de San Miguel.
Una asociación rumana pide la licencia para reparar la iglesia de San Miguel
A. GARCíA

La Asociación Rumana-Española San Nichifor el Confesor acaba de solicitar la licencia municipal para acometer obras de urgencia en la iglesia de San Miguel, cedida por el Ayuntamiento por 90 años, como el primer paso para su rehabilitación como templo ortodoxo y centro intercultural. Según la entidad rumana, las vigas de la cubierta, muy deterioradas, podrían hundirse en cualquier momento este invierno, sobre todo si se producen nevadas copiosas. El presupuesto de la intervención, que abarca la reparación de la cubierta y de las fachadas, asciende a 419.000 sueros. Sin embargo, la actuación de consolidación más perentoria en el maderamen se podría resolver por menos dinero.

El proyecto de restauración de las cubiertas y las fachadas, redactado por el arquitecto zaragozano Javier Borovio, irá seguido de otras intervenciones hasta completar una inversión de 1,5 millones de euros para la consolidación estructural de templo y sus anejos, muy deteriorados tras permanecer cuatro décadas sin utilización. Según la estimación de la Asociación San Nichifor el Confesor, la inversión total, incluido el equipamiento interior, ascenderá a 3,5 millones de euros.

La asociación rumana dispone de un máximo de diez años para rehabilitar el templo, aunque confía en poder completar las obras en un plazo de entre cinco o seis años. Para conseguir financiación, San Nichifor el Confesor recurrirá a la Unión Europea (UE). Actualmente está preparando la documentación para remitir la solicitud, aunque deberá esperar a recibir la licencia de obras.

El presidente de la Asociación San Nichifor el Confesor, Octavian Nichifor, explicó que la UE podría financiar hasta el 60% del coste total y, para cubrir el resto, planea recurrir a las instituciones españolas y a la financiación privada.

Tras una primera fase de obras para la consolidación estructural, la comunidad ortodoxa planea acondicionar una capilla a los pies del templo para poder empezar a usarlo, al menos en las ceremonias religiosas dominicales. Si no hay contratiempos, la capilla podría estar disponible en la Semana Santa de 2011. El resto de la nave, aunque también se destinará al culto, compatibilizará este uso con el cultural. Octavian Nichifor recalcó que la iglesia de San Miguel estará abierta a manifestaciones culturales de todas las comunidades asentadas en la ciudad, tanto cristianas como no cristianas.

Actualmente la numerosa colonia rumana de la capital y su entorno celebra las ceremonias religiosas en la capilla cedida por el Obispado en el Colegio de San Nicolas. El coletivo rumano es el más numeroso dentro de la población inmigrante de la ciudad, con mil seiscientos integrantes, segudio de lejos por el colombiano.

Un fiel ortodoxo explica que en las fiestas pricipales, donde se pueden reunir hasta mil quinientos fieles, "se quedan fuera del templo dos tercios de los asistentes por falta de espacio". Además, el ceremonial, aunque estrechamente emparentado con el católico, difiere de este y requiere de otros objetos de culto, otra disposición del mobiliario y tiene una duración mucho mayor.

El presidente de la asociación rumana explicó que el templo se decorará y acondicionará a la manera rumana, con lo que se convertirá en un "atractivo turístico" más de la ciudad. El propio Octavian Nichifor, pintor de iconos, se encargará de la decoración pictórica de los muros.

Tras la elaboración el proyecto para consolidar y restaurar fachadas y cubiertas, Javier Borovio trabaja ya en la planificación de las siguientes intervenciones. Borovio, que ha inspeccionado en profundidad el templo, destacó el entusiasmo mostrado por la comunidad rumana ortodoxa para llevar a cabo este ambicioso proyecto antes de agotar el plazo límite.

La iglesia de San Miguel fue adquirida en 2002 por el Consistorio al Obispado de Teruel por 270.000 euros con el objetivo de acondicionar un centro cultural que no llegó a materializarse.

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