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Teruel
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CULTO RELIGIOSO

Musulmanes, ortodoxos y testigos de Jehová apelan al Consistorio para ampliar sus sedes

La rehabilitación integral de la iglesia de San Miguel para el culto rumano ortodoxo cuesta 3,5 millones de euros.

El salón del reino de los testigos de Jehová, lleno hasta la bandera en una celebración.
Musulmanes, ortodoxos y testigos de Jehová apelan al Consistorio para ampliar sus sedes
ANTONIO GARCíA

Las principales religiones minoritarias asentadas en Teruel buscan solares o locales para ampliar sus sedes, desbordadas por el creciente número de fieles. Las comunidades musulmana, ortodoxa y de los testigos de Jehová se han dirigido al Ayuntamiento o proyectan hacerlo para pedir suelo o edificios en los que desarrollar sus actividades. Se trata de tres credos en expansión empujados por la búsqueda de alternativas espirituales a la tradicional religión católica y, sobre todo, por la llegada de inmigrantes.

La Asociación Rumano Española San Nichifor el Confesor, que aglutina a la comunidad rumana ortodoxa, ya dispone del proyecto para rehabilitar la iglesia de San Miguel, cedida por el Ayuntamiento por 90 años a cambio de su restauración integral en una década. Las obras costarán 3,5 millones de euros, de los cuales uno se destinará a renovar la cubierta, la actuación más urgente para frenar el deterioro del templo, cerrado al culto desde hace décadas.

Los testigos de Jehová solicitaron al Consistorio un solar para levantar un nuevo Salón del Reino, pero la petición fue desestimada. Su coordinador local, Esteve Ibor, señala que, tras cerrarse la vía de la donación, está a la espera de conseguir suelo "a precio simbólico", porque la necesidad de ampliar dependencias es "urgente". Su sede, con capacidad para cien personas, se queda pequeña.

También el piso que utiliza la comunidad musulmana como lugar de culto es insuficiente y sus responsables buscan un solar asequible para levantar una mezquita. El alcalde, Miguel Ferrer, no ha recibido la petición formal pero ya advierte de que ni en este caso ni en el de los testigos de Jehová se podrá atender la petición, porque "el Consistorio no dispone de terrenos para estos fines". Ferrer aclara que, si musulmanes o testigos de Jehová disponen de suelo edificable, podrán construir sus templos, pero el Ayuntamiento "no se lo puede regalar".

Esteve Ibor entregó al Ayuntamiento un informe sobre la trayectoria de su comunidad en Teruel y también con un proyecto tipo para el nuevo Salón del Reino. Explica que con unos 200.000 euros podrían levantar el edificio, que sería de una planta y que se edificaría a base de mano de obra voluntaria. Para financiar el suelo y los materiales venderían el actual Salón y recurrirían a los donativos y al apoyo de la organización a nivel estatal.

El Salón del Reino no da más de sí, a pesar de que los locales auxiliares -despachos, salones de reuniones o biblioteca- se han reducido a su mínima expresión. Ibor explica que a los 86 'predicadores' dependientes de la sede de Teruel hay que sumar una veintena de fieles en proceso de formación. Actualmente disponen de una planta baja de 120 metros cuadrados y, al menos, deberían "duplicar" la superficie para cubrir sus necesidades.

Las estrecheces y la incomodidad que comporta para la numerosa comunidad rumana compartir la capilla de San Nicolás -cedida por el Obispado- con el culto católico han empujado a esta comunidad religiosa a promover la rehabilitación de la iglesia de San Miguel, cerrada al culto, para el ritual ortodoxo. Corina Serban, secretaria de la Asociación San Nichifor el Confesor, explica que, para oficiar en la capilla de San Nicolás, los feligreses y el sacerdote deben sustituir los objetos del culto católico por los ortodoxos, además de reorganizar el mobiliario.

Corina Serban añade que el horario de las ceremonias ortodoxas tiene que contraerse para encajar en el intervalo disponible. "El rito ortodoxo exigiría ocupar el templo de las 8.00 a las 12.00, pero la capilla no está disponible hasta las 11.30. Además, entre los ortodoxos rumanos es costumbre asistir a la misa sin haber desayunado, pero al no empezar hasta las 11.30 es difícil mantener el ayuno". Serban explica que la rehabilitación de San Miguel permitirá a los ortodoxos disponer de un templo adaptado a sus ritos permanentemente.

La vitalidad que manifiestan las religiones minoritarias no parece inquietar a la iglesia católica. Un portavoz del Obispado explica que la implantación de nuevos credos "no supone una competencia para la Iglesia, porque se debe a la llegada de inmigrantes y cada cual llega a Teruel con su religión y con ella se queda". La misma fuente afirma que "no hay ningún problema de convivencia" entre religiones porque el criterio católico es que "cada cual pueda expresar su religiosidad libremente".

Desde el Obispado reconocen, no obstante, que las relaciones son más fluidas con la comunidad ortodoxa, "que también es cristiana". Respecto a la procedencia de que el Ayuntamiento ceda suelo o locales para las nuevas religiones de Teruel, el portavoz episcopal se muestra neutral. "En eso -dijo- no entramos".

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