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ECOLOGÍA

Al rescate del chopo cabecero

Con una jornada, a la que asistirán expertos botánicos franceses, españoles y británicos, y con una fiesta, se reivindicarán este fin de semana medidas de protección para unos árboles únicos en el Altiplano turolense.

La chopera de Aguilar es una de las más singulares.
Al rescate del chopo cabecero
ANTONIO GARCíA

Si no se actúa ahora, en 40 años no quedará en pie ninguno de estos árboles". Así de categórico se mostraba Chabier de Jaime, coordinador de la jornada sobre la cultura del chopo cabecero que tendrá lugar el próximo sábado en Calamocha y de la fiesta que se celebrará al día siguiente en Torre los Negros, en pleno corazón de esta especie arbórea.

La jornada, a la que asisten expertos botánicos de Francia y Reino Unido, así como miembros de la Fundación Rodríguez de la Fuente, pretende ser el punto de arranque para la protección de los chopos cabeceros, que, según De Jaime, "constituyen un patrimonio singular y único de los páramos del Altiplano turolense".

En muchas provincias españolas y de fuera de nuestras fronteras existen este tipo de árboles, llamados también trasmochos, pero Chabier de Jaime asegura que "no hay en Europa choperas como las del sur de Aragón, arboledas lineales, en algunos lugares, como el valle del Pancrudo, de hasta 30 kilómetros de continuidad espacial".

Para los organizadores de la jornada, estos chopos, que surgen por la acción del hombre, están en vías de desaparición por los cambios introducidos en el mundo rural. Su forma, con un tronco abultado a unos dos metros del suelo, se debe a un sistema de explotación que consistía en su poda a una altura superior al acceso del ganado. "De esta manera -explicaba De Jaime- volvían a producirse brotes que no podían ser dañados por las reses, y en el tronco y en las raíces se generaba una concentración de savia tremenda". En estos chopos o álamos, en ocasiones los únicos oasis forestales en territorios tan duros como el Campo de Visiedo o el Alto Martín, se engendraba una gran riqueza de biodiversidad, insólita en la zona.

Ahora, la supervivencia de estas arboledas lineales corre serio riesgo. Chabier de Jaime afirma que se debe a la falta de su explotación forestal. "Antes -explica- el uso de las ramas estaba vinculado a su aprovechamiento como vigas para la construcción, pero en la actualidad ya no hay quien los pode, porque ya ha desaparecido esta utilización".

Al igual que en Francia con los sauces trasmochos, o en el País Vasco, con los extensos hayedos, para los chopos cabeceros turolenses se reclama una medida de protección. "Bastaría con incluir las labores de mantenimiento de estos árboles dentro de las medidas agroambientales subvencionadas de la Unión Europea para que el agricultor no abandonase esta práctica", indicaba De Jaime, quien agregaba que sería suficiente con un plan de cuidados planificado cada 15 años.

No existe todavía un censo provincial sobre estos árboles; tan solo se han estudiado a fondo los de la zona del Pancrudo, en donde se han inventariado un total de 23.015 ejemplares. Entre ellos, se registra alguno de tamaño monumental, alcanzando un diámetro de tronco de más de 3,5 metros.

La chopera lineal de Torre Los Negros, que enlaza con Bañón y Montalbán, será el domingo el escenario de una gran fiesta de los amigos de los árboles trasmochos, con excursiones y comida popular.

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