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Teruel

FIESTAS EN TERUEL

La plaza del Torico estalla de fiesta

Miles de personas gritaron y saltaron durante la puesta del pañuelo, que da inicio a los tres días de La Vaquilla.

La peña El Despiste ha sido la encargada de poner el pañuelico.
La peña El Despiste ha sido la encargada de poner el pañuelico.
ANTONIO GARCíA

Duró apenas un minuto, pero pareció que en ese tiempo la plaza del Torico iba a estallar. En cuanto los peñistas de El Despiste José Manuel Fuertes y Juan Francisco Aparicio empezaron a subir por la columna de la fuente, la marea humana que aguardaba abajo, entonando hasta entonces cancioncillas futboleras y remojándose con sangría, empezó a gritar de alegría y a saltar enfervorizada levantando los brazos. El suelo temblaba y el sonido retumbaba entre las fachadas de las casas.

En medio de esa gran emoción colectiva, los dos peñistas ascendieron rápido, uno por cada lado. Pasaban unos minutos de las 16.30. Primero llegó Fuertes y luego, Aparicio. Una vez que estuvieron los dos arriba, colocaron el pañuelo rojo a la escultura del Torico y sellaron con un largo abrazo ese gran momento. Después, ambos saludaron al gentío con los brazos en alto y el puño cerrado -en señal de fuerza-. Aparicio miró al cielo unos instantes -comentó días atrás que dedicaría el acto a su madre fallecida- y los dos volvieron a saludar al público. Tras descender, fueron engullidos por una masa inmensa de peñistas y visitantes que cantaban, bailaban y utilizaban las garrafas de bebida que llevaban para apagar la sed, como si fueran aspersores de riego de un jardín.

La capital cumplió así con el ritual de dar comienzo a la fiesta de La Vaquilla, en la que miles de personas -se estima que se duplica la población de Teruel, que son 35.000 habitantes- disfrutan, desinhibidas, de tres días de verbenas en las sedes de las peñas, copas y convivencia. A ello hay que añadir la tradición de correr con los ensogados -toros sujetos con cuerdas que son guiados por seis personas por el Tozal y la plaza del Torico-, pero, al comenzar este acto mañana, lunes, de madrugada, muchos visitantes ya han regresado a sus lugares de procedencia y son mayoritariamente los turolenses quienes se exponen a los cuernos de los astados.

Lleno, una hora antes

En realidad, la fiesta comenzó ayer bastante antes de las 16.30. En los últimos años, el acto de la puesta del pañuelo al Torico se ha convertido, sin ninguna duda, en el preferido por buena parte de la población y por los que vienen de fuera y todos quieren vivirlo lo más cerca posible de la fuente del Torico, lo que obliga a ‘tomar posiciones’ con antelación. A las 15.30, la plaza ya estaba, prácticamente, llena de gente, fundamentalmente jóvenes. Ajenos al intenso calor que hacía a esas horas de la tarde, unos y otros cantaban, bailaban y, sobre todo, rociaban al prójimo con licores cargados en pistolas de juguete de aire galáctico.

Había quien prefería sistemas más tradicionales para refrescar al compañero, como Pedro Inglés, un muchacho de Valencia que literalmente vació una garrafa de sangría de cinco litros sobre su amigo. Al menos, este iba provisto de un gorro de baño y cubierto con una bandera de España a modo de capa de Superman. “Estos días nadie se enfada; la Vaquilla es alegría y poder hacer cosas que no se hacen el resto del año”, dijo Inglés, de 22 años.

Fue una puesta del pañuelo al Torico un tanto marcada por el fútbol y con un cierto toque patriótico. Muchos cantaban la archiconocida ‘Que viva España’ de Manolo Escobar, mientras otros gritaban el típico ‘Yo soy español, español, español’, ‘Villa, Villa, maravilla’ o el ‘A por ellos, oé’. En resumen, La Vaquilla estuvo ayer con la selección del Mundial.

Entre un interminable surtido de fantasiosos gorros, gafas, pelucas y artilugios varios propios de las fiestas, destacaban los sombreros rojos y las banderas de España en distintos tamaños. La más grande la llevaba un grupo de Alcorisa que se había subido a la fuente de la plaza del Torico.

Aunque la puesta del pañuelo ha ido restando protagonismo a otro acto tradicional, el ‘Toque del Campanico del Ángel’, que tiene lugar minutos antes en la plaza del Ayuntamiento, ayer, sin embargo, hubo mucha gente en este lugar. El alcalde, Miguel Ferrer, pronunció las palabras “vaquilleros, vaquilleras, La Vaquilla es vuestra” y entregó a la peña El Despiste el pañuelo que momentos después colocarían Fuertes y Aparicio en el símbolo turolense.

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