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TRÁFICO

La reparación de los taludes de la variante de Palomar obliga a desviar 1.000 vehículos al día

La DGA asumirá como gastos de mantenimiento los 60.000 euros que costará reforzar las dos laderas inestables.

Una máquina comenzó ayer a rebajar la altura de las laderas inestables. Las obras durarán 16 días.
La reparación de los taludes de la variante de Palomar obliga a desviar 1.000 vehículos al día
A. GARCíA

Los turismos y los camiones vuelven a pasar, desde ayer y hasta el próximo 10 de junio, por la estrecha y sinuosa travesía urbana de Palomar de Arroyos. La consolidación de dos taludes de la recién estrenada circunvalación que saca el tráfico fuera de la población -uno de los cuales se desmoronó el pasado mes de enero-, obliga a desviar por dentro del pueblo toda la circulación de la carretera A-2402, alrededor de mil vehículos diarios de los cuales 300 son pesados.

En los 16 días que está previsto que duren las obras, se rebajará la altura de las dos laderas inestables y se excavará el terreno para construir los cimientos de un muro de escollera de 80 metros de longitud y nueve de alto que sujetará el terraplén que se encuentra en peores condiciones. Además, se limpiarán los materiales caídos a la cuneta de la carretera por efecto de los desprendimientos.

Según indicó ayer el director del Servicio Provincial de Obras Públicas de la DGA, Félix Domínguez, las obras de construcción de la circunvalación, finalizadas en la primavera de 2009, ya no están en garantía por lo que será su Departamento quien asuma, como gastos de mantenimiento, los 60.000 euros que costará afianzar los taludes. "Lo importante para los usuarios de la carretera es que se van a reparar sin más dilación unos desprendimientos que se produjeron", dijo Domínguez.

"Limitaciones"

El responsable de las carreteras autonómicas en la provincia de Teruel destacó que la variante de Palomar de Arroyos se construyó "con muchas limitaciones", al tener que respetar la ubicación de varias torres eléctricas y algunos tramos del gasoducto que alimenta a las industrias del territorio. A ello habría que sumar, señaló Domínguez, los graves efectos que tuvieron las constantes nevadas, heladas y lluvias del pasado invierno en un terreno constituido principalmente por blandas arcillas.

La alcaldesa de Palomar de Arroyos, Ernestina Juárez, explicó ayer que los vecinos de la localidad "ya se habían acostumbrado a pasear tranquilamente por el pueblo sin los ruidos, el polvo y el riesgo de atropello que llevaba consigo la travesía urbana". Ahora, durante 16 días, soportarán de nuevo las molestias del paso de vehículos por la localidad.

No obstante, la alcaldesa subrayó que, a lo largo del día de ayer, no hubo ningún incidente. "Ha discurrido todo con total normalidad; además, la reducción de la actividad en la térmica de Escucha hace que ahora pasen menos camiones por esta carretera", dijo Juárez.

La alcaldesa recordó que, "a simple vista, ya se vio desde el principio que los terraplenes de la variante tenían demasiada altura y eran muy verticales, por lo que podrían dar problemas". "Creemos que se podría haber previsto", agregó.

No obstante, Ernestina Juárez quiso destacar que, a su juicio, "no ha habido ninguna intención de hacer las cosas mal". Comprensiva con la situación que se ha producido, la alcaldesa de Palomar de Arroyos afirmó que "una cosa es dibujar una carretera sobre el papel y otra distinta hacerla en el terreno".

Antes de que se iniciaran las obras, Endesa tuvo que cambiar de lugar ocho torres eléctricas afectadas ahora por los desmontes. La tarea provocó apagones en Palomar de Arroyos durante dos días.

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