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Oliete recupera más de 30 hectáreas de choperas para explotar su madera

La zona del río Martín cuenta con una gran tradición en la comercialización de recursos forestales. Junto a las plantaciones, habrá un parque con senderos y especies arbóreas.

Vecinos de Oliete muestran la zona donde se han llevado a cabo las plantaciones de chopos.
Oliete recupera más de 30 hectáreas de choperas para explotar su madera
IVáN MARTíN

La replantación de 33 hectáreas de arbolado en la Chopera de Oliete ha finalizado, en un área que cuenta con una larga historia de explotación maderera a sus espaldas. Hay que remontarse a la Guerra Civil para entender el significado que para muchos vecinos tienen las choperas. En aquella época, se soltaron las aguas del pantano para que el río Martín, a cuyas orillas se encuentran los árboles, creciera, aprovechando esa inundación como táctica de guerra.

Las aguas se llevaron los bancales construidos a ambos lados de su cauce y, al término del conflicto bélico, desde el Estado se emitió un bando para hacer saber a los vecinos que quienes quisieran aprovechar de nuevo los bancales, debían reclamarlos. Como muchos de ellos no mostraron interés, gran parte de las terrazas quedaron libres.

Fue entonces cuando el Gobierno de entonces encañonó el río, levantó bancales y, en aquellas zonas no reclamadas, plantó chopos. Corrían los años 50 y 60. Los terrenos pertenecían a la administración pública, por lo que los beneficios de la comercialización de su madera iban a parar a las arcas públicas. En ese momento, empezó a crecer entre los vecinos un sentimiento que animaba a recuperar unos campos que entendían que eran del propio pueblo.

Colectivo vecinal

La historia dio un giro importante en los años 80 y 90, ya que la venta de la madera dejó de ser rentable. Ello provocó un abandono progresivo de las parcelas y, a su vez, un deterioro de las acequias. Entonces, nació un colectivo que pretendía que los beneficios revirtieran en el propio municipio, reivindicando ese sentimiento que ya había brotado en años anteriores. Hoy en día y bastantes años después, aún perdura ese sentimiento.

Recientemente, se ha recobrado la venta de la madera con los ejemplares de chopo clonado plantados en la ribera del río Martín. Ha sido el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, quien ha gestionado que la explotación se lleve a cabo por parte de la empresa Monroyo Industrial. Habrá que esperar a que los ejemplares crezcan para que, dentro de unos diez años, puedan talarse y ser vendida su madera.

Álamos

Los chopos clonados pertenecen a una especie más fuerte, crecen más rápido y son más resistentes, por lo que son muy útiles para la producción de madera industrial. Por el contrario, envejecen antes, a partir de los 14 años.

Las 33 hectáreas se encuentran replantadas desde hace 30 días, aunque en la zona ya estuvieron trabajando y acondicionando el terreno hace dos meses varios operarios. Para dar una satisfacción a los vecinos, se está habilitando un área en la que se colocará un pequeño parque interpretativo de especies arbóreas. Allí se plantarán variedades de la especie del chopo, como los álamos blancos, negros, canadienses, rojizos, y el 'cabecero', típico del valle del río Alfambra.

La zona se convertirá en un sendero con forma de parque, en el que se colocarán carteles explicativos de las especies y también habrá un pequeño estanque, con entrada y salida de aguas, donde se desarrollarán especies de plantas acuáticas y fauna de agua y que servirá para realizar labores de regadío.

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