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La falta de drenaje en la A-23 sigue sin solución un año después de haberse anunciado las obras

El proyecto, ya redactado y que debió licitarse en el segundo semestre de 2009, no ha salido todavía adelante.

En días de lluvia, como el que recoge la fotografía, el agua no se evacúa correctamente.
La falta de drenaje en la A-23 sigue sin solución un año después de haberse anunciado las obras
ANTONIO GARCíA

El Ministerio de Fomento parece haberse olvidado de realizar las obras que anunció hace ahora un año para acabar definitivamente con los problemas de acuaplanin que se registran en la A-23, en el tramo que va desde el puerto de Escandón a Sarrión, cada vez que llueve. El fenómeno se produce aunque el agua no caiga con demasiada intensidad y viene motivando quejas de los conductores desde que la autovía se abrió hace dos años.

En mayo de 2009, el jefe de la Demarcación de Carreteras del Estado en Aragón, Rafael López, anunció en la capital turolense que el proyecto para sustituir el firme defectuoso estaba ya redactado y que saldría a licitación en el segundo semestre de ese año. Añadió, incluso, que si la tramitación se llevaba a cabo con agilidad, a finales de 2009 las obras podrían iniciarse. Sin embargo, a fecha de hoy, los trabajos para resolver la falta de drenaje que soporta ese tramo, de unos 28 kilómetros de longitud, todavía no han salido a concurso.

Aunque Fomento no ha respondido a este periódico acerca de las causas por las que se demora la sustitución del firme de la autovía Mudéjar entre Teruel y Sarrión, distintas fuentes consultadas apuntan a que la crisis económica y los recortes presupuestarios han dejado aparcada sin fecha la ejecución de este proyecto cuyo coste no sería demasiado elevado.

Las quejas de los conductores aparecieron al poco tiempo de abrirse el tramo Teruel-Sarrión, pero fueron las frecuentes tormentas de granizo y agua que se registraron en agosto del pasado año las que pusieron de manifiesto la falta de capacidad de drenaje de la autovía en el tramo señalado. A principios de ese mes, una granizada obligó a cortar durante una hora la A-23 después de que derrapara un vehículo, si bien en aquella ocasión Fomento explicó que se optó por interrumpir el tráfico por precaución y debido a la gran cantidad de piedra caída, añadiendo que la misma medida se habría adoptado en cualquier otra vía de comunicación.

"Sustos continuos"

La alcaldesa de La Puebla de Valverde -localidad a medio camino entre Teruel y Sarrión-, Maria Luisa Fuertes, criticó ayer que todavía no se haya sustituido el firme, "sobre todo, teniendo en cuenta que este año no ha parado de llover". Para Fuertes, la falta de drenaje de la calzada "supone un peligro continuo para los conductores". La alcaldesa añadió que la población que utiliza la autovía "se lleva sustos continuamente".

Por su parte, el alcalde de Sarrión, Narciso Martín, lamentó que la crisis haya paralizado el proyecto. "Es una pena y pasará con más obras hasta que salgamos de esta recesión", dijo.

La falta de drenaje se debe, principalmente, a dos motivos. Por un lado, el firme resulta muy impermeable, probablemente por el tipo de áridos utilizados en su composición y por la densa capa bituminosa que se aplicó con el fin de que el pavimento resistiera las duras condiciones climáticas de la provincia de Teruel. En segundo lugar, la autovía entre el puerto de Escandón y Sarrión discurre por una zona muy llana, lo que dificulta la evacuación del agua.

Para garantizar la seguridad de los viajeros, la zona ha sido señalizada limitando la velocidad a 80 kilómetros por hora en días de lluvia.

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