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La nieve y la lluvia retrasan hasta abril el final de la restauración del acueducto de Castellote

El importe de las obras para consolidar la infraestructura hidráulica medieval asciende a casi 200.000 euros.

Varios obreros trabajan en la reconstrucción del histórico acueducto de Castellote.
La nieve y la lluvia retrasan hasta abril el final de la restauración del acueducto de Castellote
javier vílchez

Los trabajos para restaurar el acueducto de Castellote terminarán en el mes de abril. Inicialmente las obras de consolidación tenían un plazo de cuatro meses desde que se iniciaron en diciembre, pero el duro invierno que ha azotado a la provincia, con frecuentes nevadas, lluvias y heladas, ha retrasado los trabajos en unas cuatro semanas.

Las obras tienen un importe de 176.803 euros y están cofinanciadas mediante un convenio de colaboración entre el Ministerio de Fomento (Programa 1% Cultural) cuya aportación es de un 75% y el Gobierno de Aragón, que aporta el 25% restante y que también se encarga de la redacción del proyecto y de la dirección facultativa.

Los trabajos que se están realizando consisten en el acondicionamiento del camino de acceso a la infraestructura, la estabilización de la base del acueducto y la consolidación de arcos, pilastras y paredes. Por último, se eliminarán las plantas que han crecido en la parte superior y se retirará la tierra acumulada en la acequia restaurando la misma, con impermeabilización del canal o reconstruyendo una nueva canal. También está previsto colocar unas rejas en los extremos del acueducto para impedir la circulación por el mismo.

El acueducto es una pequeña infraestructura de origen medieval con una canalización de agua que hasta los años sesenta del siglo pasado abasteció a las huertas.

Rodeando la montaña

La infraestructura se organiza en una hilera de once arcos de medio punto de los que diez están situados a la izquierda del río y el undécimo, el de mayor altura (14 metros), es el que salva el río. Dos de los arcos se hundieron y están siendo reconstruidos. El acueducto fue construido, al igual que las acequias, con mampostería, mientras que la piedra sillar se añadió en una restauración posterior.

Su uso era exclusivamente agrícola y servía para abastecer a las huertas próximas a la localidad. "Para la época fue una obra de envergadura, posiblemente potenciaría los regadíos en la zona por terratenientes", explica Antonio Huesca, el arquitecto que dirije los trabajos.

El agua era conducida desde un barranco a una balsa. Se canalizaba por el acueducto mediante un gran arco de piedra y a través de dos muretes rodeando la montaña a lo largo de varios kilómetros. Dejó de utilizarse por el abandono de fincas agrícolas.

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