Despliega el menú
Teruel
Suscríbete

TERUEL

Con aroma a lanzas y brebajes

Los grupos medievales hacen posible estos días que un caballero del siglo XIII sea lo primero que ve el visitante al abrir los ojos. Una auténtica clase de historia disfrazada de fiesta, gastronomía, baile...

Con aroma a lanzas y brebajes
Con aroma a lanzas y brebajes
A PHOTO AGENCY/PEDRO ETURA

Los sonidos llegan difusos, distantes. Suenan a pesadas botas y al chocar de cotas de malla que alcanzan los oídos antes del despertar. Es entonces cuando las manos enguantadas de un caballero aragonés del siglo XIII despiertan al visitante llegado a Teruel en busca, precisamente, de eso. "Hoy será un día grande", se oye. El Campamento Medieval está ya en plena actividad.

 

Distribuidos en una veintena de pabellones (tiendas) a los pies de la Escalinata, un nutrido grupo de personajes del Medievo se ajustan el cinto o afilan sus armas. Otros preparan extraños brebajes reparadores. Es día de batalla y hay que estar a tono. Al parecer, un tal Rodrigo de Lizana, traidor del rey Jaime I, se encuentra alojado en la ciudad y se va a liar una buena. Mientras, en el linde del asentamiento, decenas de curiosos no quitan ojo al ritual previo al combate. "Creo que no ha pestañeado desde esta mañana", asegura Julia Esteban, señalando al pequeño Pablo, que con seis años apunta ya como prometedor arquero al servicio del rey.

 

Rafael Jambrina, que en sus 'ratos libres' es jefe de sección en una tienda de bricolaje, trasmite las órdenes de combate y se revisan las medidas de seguridad -incluso, los participantes firman un descargo de responsabilidad-. "No solo las flechas tienen peligro -explica Ana Arilla-, en ocasiones se han partido algunas puntas de espadas, por lo que hay que tener cuidado, sobre todo con el público". Un público entregado a esta teatralización, una de las numerosas actividades programadas por el Campamento, y que incluyen nombramientos de caballero, danzas de damas y caballeros, esgrima infantil?

 

No en vano, este enjambre de agrupaciones llegadas desde buena parte de la geografía española y europea -Zaragoza, Calatayud, Teruel, Soria, País Vasco, Valencia, Cataluña, Portugal?-, y coordinadas por el colectivo Fidelis Regi, se han convertido en un pilar básico de la fiesta que inunda estos días las calles de la capital turolense. Con tan solo seis años de existencia cuentan ya con más de doscientos miembros.

Hasta el mínimo detalle

"Lo que nos une es que a todos nos apasiona la Edad Media", explica David Giménez, de Fidelis Regi, una vez curadas las 'heridas' del día, al calor de una fogata que no descansa en todo el fin de semana. Aunque el abanico de profesiones de sus miembros al regresar al siglo XXI es de lo más variado, la inquietud por el rigor histórico es palpable.

 

Hasta tal punto que existe la figura de Jefe de Mesa, encargado de que en el campamento no sea visible ningún elemento anacrónico que desvirtúe la estancia. En este caso, el cargo recae en Enrique Villuenda, profesor de secundaria, famoso entre sus alumnos por impartir las clases de Historia caracterizado con la indumentaria de la época.

 

Un ejemplo de cómo el empeño en que todo salga bien no está reñido con el buen humor, las bromas son continuas -los arqueros, por cierto, no salen muy bien parados-. Y por la noche llegan las actuaciones cómicas, el 'hyppocras' (bebida de vino y especias), la música...

Etiquetas