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José Ramón Plumed: "La crisis ha influido en un interés de los jóvenes por el azafrán"

Lograr el peso que este cultivo tuvo en los años ochenta, con más de mil hectáreas, es su principal objetivo

Plumed delante de un campo de azafrán, en Monreal, recién recolectado.
José Ramón Plumed: "La crisis ha influido en un interés de los jóvenes por el azafrán"
antonio garcía

Es usted muy joven. ¿Interesa el azafrán a la gente de su generación?

Ese es el problema, que en el campo no hay relevo generacional. Sin embargo, en la Asociación de Productores del azafrán del Jiloca estamos detectando un repentino interés de agricultores cuya media de edad, como yo, no supera los 30 años.

¿Se debe a la crisis económica y al aumento de paro?

Puede ser que la crisis sea un factor decisivo. El bajo precio que lleva el cereal ha empuja a los jóvenes emprendedores a cultivos como el azafrán o la trufa, que, aunque son inversiones a medio y largo plazo, son alternativas a sus tierras faltas de rentabilidad.

El mes pasado fue nombrado presidente de la Asociación de Productores de Azafrán, un cultivo que se pretende relanzar en la comarca del Jiloca. ¿Cuáles son sus metas?

Conseguir más productores y que el azafrán sea más rentable para los productores.

¿Y la promoción no le interesa?

Nos hemos dado cuenta de que tras los cuatro años que lleva la asociación nos hemos dedicado más a promocionar el producto que a fomentar el número de agricultores. Somos muy pocos todavía, 17, y con muy poca producción, 6 hectáreas dedicadas a esta especia.

¿Ya tiene claro el camino a seguir para animar a los agricultores?

Lo primero que quiero hacer es cambiar los estatutos para que sea más fácil acceder a la Asociación a nivel del mínimo de tierras exigidas para cultivar. Tenemos que poner todas la facilidades posibles, a nivel de maquinaria o de semillas de la asociación, para colaborar con el nuevo productor.

¿Es verdad que todo el azafrán del Jiloca está vendido antes de crecer?

El movimiento Slow Food, que evalúa a los mejores alimentos del mundo, calificó a nuestro azafrán como el mejor, de manera que hay mucha más demanda que oferta. Hemos tenido contactos con un distribuidor de India que quería 5 kilos a la semana de nuestro mejor azafrán. Imposible atenderle. Todo se vende.

¿A qué precio se ha vendido?

En la asociación se hizo un convenio para subir un 20% el precio cada año, La presente cosecha se ha vendido entre 2.500 y 2.600 el kilo. Hace más de cincuenta años que no existían precios tan buenos.

¿Con los precios tan elevados del producto alimenticio final no resulta rentable su cultivo?

Sí, pero tiene que compensar el esfuerzo, los gastos de mano, de obra para que resulte atractivo a los agricultores. Así que inevitablemente hay que subir precios, que cada año lo hacemos, pero de tal modo que no afecte directamente al cliente final. Y otra manera de que sea rentable es invertir en proyectos de investigación y desarrollo para conseguir reducir los costes de producción.

¿Desde la Asociación han firmado convenios con el Centro de Investigación y tecnología agroalimentaria de Aragón, CITA, para investigar en distintas materias. ¿En qué proceso se encuentran?

Se están realizando trabajos sobre las tierras o la genética del bulbo para conseguir mejorar las producciones, ya que, debido a la falta de nieve o de abonos naturales, las tierras no rinden tanto como hace cuarenta años. Por otro lado, la tecnología avanza también mucho, con objeto de reducir coste. Ahora estamos probando una máquina quitahierbas, está el prototipo de otra para plantar y está en fase de diseño una para cosechar.

¿Por qué estuvo a punto de desaparecer este cultivo, del que en los años ochenta había más de mil hectáreas plantadas en la comarca del Jiloca?

Coincidió un descenso de precios y el abandono de los campos de la gente que se fue a grandes ciudades a vivir y trabajar.

¿Influyó también la dureza de la recolección de este cultivo?

Hay cultivos más duros. Este trabajo tiene veinte días fuertes y el resto, muy poco. Pero tengo la impresión de que entre la población de nuestros municipios hay en estos momentos un cierto sentimiento de desprecio hacia el azafrán, cuando pienso que Monreal, por ejemplo, donde más se cultivaba, no sería lo que es sin este cultivo. Se han comprado casas, maquinaria agrícola y han salido familias adelante por el extra del azafrán.

Ahora hay muchas menos tierras dedicadas al azafrán, pero se cuida más su calidad, ¿no es así?

Sí, solo había que ver como esbriznaban la rosa -lo que es quitar los estigmas a la flor- y como se hace ahora. En el producto final colaban antes otras parte de la flor o tierra. Ahora la manipulación es exquisita.

¿Cómo ve el futuro de este producto?

Con mucho ptimismo. Pienso que el sector de la alimentación y con él el azafrán ocuparán un lugar importante en las ventas por internet, y en el mundo hay muchos clientes dispuestos a pagar por la calidad. El día que haya más azafrán, que también lo conseguiremos, podremos bajar precios e introducirnos en otro tipo de mercados.

¿Les interesa alcanzar la denominación de origen?

Claro que sí, pero creo que hay que esperar. Somos muy pocos productores y no resultaría viable económicamente por las tasas que hay que pagar al lograr el certificado. Pero tanto la denominación como la variedad ecológica abren muchas puertas.

¿También tiene problemas de semilla como en la Mancha?

Sí, es hora mismo uno de nuestros principalesproblemas. Hay menos semillas, que se obtienen por la multiplicación de nuestros bulbos, porque las tierras producen menos.

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