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Espuña despide a nueve trabajadores en Utrillas y se echa atrás en el proyecto del secadero

Nuevo revés laboral a la comarca de Cuencas Mineras, donde se han perdido más de 300 empleos en dos años

La mayor parte del empleo de la planta de loncheado de Espuña en Utrillas, en la foto, es femenino.
Espuña despide a nueve trabajadores en Utrillas y se echa atrás en el proyecto del secadero
heraldo

La comarca de Cuencas Mineras ha sufrido en las últimas semanas un nuevo revés laboral, tras el despido de nueve trabajadores fijos de la planta que Espuña tiene en Utrillas y otros tantos contratados a través de una Empresa de Trabajo Temporal (ETT).

 

Tras el cierre de las minas de carbón, Espuña se convirtió en el año 2005 en una tabla de salvación para la zona, con la apertura de una planta de loncheado y otra de deshuesado que generaron un centenar de puestos de trabajo, el 85% de los mismos, femeninos. En la actualidad, no obstante, está padeciendo de lleno los efectos de la crisis económica que vive el país.

 

Según fuentes de UGT, el sindicato que ostenta la mayoría en el comité de empresa, los problemas laborales también han incidido en la fábrica que Espuña tiene en Olot (Gerona) y se deben, fundamentalmente, a un notable descenso de producción. Las mismas fuentes señalaron que la firma catalana ya no trabaja para el grupo Incarlopsa, que a su vez suministraba jamón a una importante marca de supermercados españoles. "Esto le ha obligado a llevar a cabo una importante reestructuración en sus centros de producción, aunque parece ser que la fábrica de Utrillas, al ser más moderna y productiva, es la menos afectada", explicaron.

 

Para colmo, la empresa ha decidido ahora renunciar al proyecto de construcción de un secadero, también en Utrillas, en el que estaba prevista una inversión de 2,6 millones de euros y la creación a partir del año 2010 de unos 40 puestos de trabajo.

 

El alcalde de Utrillas, Francisco Vilar, manifestó que si bien Espuña ha desestimado la idea del secadero por la desfavorable coyuntura económica, ha mostrado su voluntad de invertir en una nueva iniciativa. "Todo dependerá -explicaba el edil- de si la mesa de la minería puede cambiar el destino de una subvención que ya había asignado a la firma catalana para el proyecto del secadero".

 

Al igual que este proyecto, la construcción de la nave de 4.000 metros cuadrados para el secado de jamones, que iba a financiar el Ayuntamiento de Utrillas, ha quedado paralizada. El Consistorio de la localidad minera ha venido costeando las infraestructuras industriales de sus polígonos con objeto de favorecer la llegada de empresas a la zona.

De baja laboral

El coordinador comarcal de UGT en la zona, Juan Liñares, manifestó que aunque pueda ser comprensible la reducción de empleo a causa del descenso de productividad, no lo es tanto el procedimiento llevado a cabo.

 

"No estamos de acuerdo con el criterio que se ha adoptado -señalaba Liñares-, porque se ha despedido a trabajadores que se encontraban de baja laboral y pensamos que crea un peligroso precedente".

El alcalde de Utrillas calificaba de "brutal" la destrucción de empleo en la comarca en el último año y medio, tiempo en el que se han perdido más de 300 puestos de trabajo con el cierre de varias empresas instaladas en el polígono de las Cuencas Mineras, ubicado en Montalbán.

 

"Teniendo en cuenta nuestra situación, un solo trabajador despedido es fundamental para esta comarca", señaló el alcalde de Utrillas. Y agregó que la Cuenca Minera Central "es, sin duda, una de las más castigadas por el desempleo de la Comunidad aragonesa".

Sin movimiento

Para Francisco Vilar, la comarca está sumida en el momento laboral más complicado después de la reconversión de la minería a finales de los noventa. "Hace unos tres años que prácticamente no viene ninguna empresa a interesarse por instalarse aquí", explicaba el primer edil de Utrillas.

 

Existe un proyecto del grupo turolense Agrimartín para abrir en la zona una industria vinculada a la producción energética, pero las primeras actuaciones se contemplan en un plazo de tres años, "muy largo", según Vilar, para frenar la sangría laboral que sufre la comarca en estos momentos.

 

Los principales problemas han surgido por el hecho de que la mayoría de las empresas instaladas en el polígono de Montalbán que han cerrado sus puertas últimamente mantenían una dependencia directa con la industria del automóvil. Athenia, Conect o Teruel Fundiciones son algunas de las fábricas que han cerrado sus puertas en el último año. Casting Ros, la mayor industria de la zona, y una de las más importantes de la provincia, se ha visto obligada a acogerse a un expediente de regulación de empleo, debido a un descenso de producción en la fundición. Decidió, además, no renovar el contrato a unos cien trabajadores eventuales.

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