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"Este centro de salud clama un derribo"

Médicos del ambulatorio viejo denuncian que por la tarde no hay ascensor y que faltan aseos y aire acondicionado.

Un ventilador remueve el aire en una de las consultas sin climatización.
"Este centro de salud clama un derribo"
Javier Escriche

El centro de salud del Casco Histórico de Teruel, al que acude la mitad de la población de la ciudad -alrededor de 16.000 personas-, se encuentra, según algunos de los facultativos que trabajan en él, en un estado calamitoso. Los médicos afirman que el ambulatorio, que comparte espacio con el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en un edificio de los años 50 del siglo pasado, no reúne condiciones para estar abierto al público y que mejor sería demoler el inmueble.

 

Uno de los problemas que denuncian -a su juicio, el más importante-, es que, estando estructurado en dos plantas el centro de salud, el ascensor solo puede utilizarse por las mañanas. El elevador se encuentra en la zona de acceso al INSS, cuyas puertas están cerradas con llave por la tarde. La única solución -algunos la ponen en práctica- es avisar a un administrativo y que este abra la puerta desde dentro.

 

"Este centro de salud debería estar ubicado en una sola planta. Si viene alguien por las tardes con una disnea -dificultad respiratoria- por cardiopatía, tiene que subir dos pisos a pie, por las escaleras; si viene alguien con obesidad, lo mismo, por no hablar de ancianos o madres con bebés", explicó uno de los facultativos. "Precisamente -continuó- la población que viene aquí es, en gran parte, mayor". Por otro lado, el ascensor es tan pequeño que en él no cabe una camilla. Además, se utiliza no solo por pacientes y médicos, sino también por el personal del INSS y el de la Dirección Provincial del Salud, que se encuentra en un piso superior al del centro de salud.

Con ventiladores

Otra de las quejas es que ocho consultas -de las 15 que hay en total- siguen sin tener aire acondicionado, lo que ha dificultado el trabajo de los facultativos y enfermeros en un verano tan caluroso como el de este año, teniendo que servirse todos ellos tan solo de ventiladores. "Julio y agosto fueron insufribles. Además de haber un calor sofocante, no podíamos abrir las ventanas porque había obras en la fachada y entraba el olor de los productos químicos que se utilizaban", denunció un médico que, como el anterior, prefirió permanecer en el anonimato.

 

Otro facultativo, el doctor Mora Palomares, mencionó otro problema y es que la plantilla del ambulatorio, unas 25 personas, cuenta con un solo váter, sin estar diferenciado por sexos y sin más separación del espacio donde trabaja el personal de Citaciones que la misma puerta del aseo. "Este edificio clama un derribo. Nunca antes, en mi carrera profesional, había visto un centro de salud tan deteriorado en una capital de provincia", expuso este médico.

 

Por último, los médicos se quejan de que el mobiliario es vetusto, de que las puertas no cierran ni abren bien y de que lo mismo ocurre con las ventanas. "En invierno se va el calor de la calefacción y entra el viento frío y el ruido. Esto es vergonzoso", se quejó un facultativo.

 

Los profesionales coincidieron en destacar que el centro de salud nuevo, el que se abrió el pasado mes de abril en el Ensanche, "ha solucionado el problema a la mitad de la población, pero la otra mitad merece el mismo trato". "La capacidad de aguante de los turolenses es tremenda, puesto que no suelen quejarse", continuaron. Los médicos añadieron que la Administración debe buscar remedio a un centro de salud "en el que cada profesional atiende diariamente a 70 pacientes".

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