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Teruel

SE ACABÓ

Los vaquilleros apuraron

Los turolenses vivieron ayer el final de la Vaquilla del Ángel y pese a llevar tres días de festejos echaron el resto volcándose en los últimos actos

Las peñas, con menos aglomeración, seguían ayer con la música a tope.
Los vaquilleros apuraron
ANTONIO GARCÍA

Tras tres noches y tres días de jolgorio el cuerpo aún aguantó la noche de ayer. Miles de personas siguieron bailando con las orquestas y discomóviles y también miles de personas continuaron saltando detrás de las charangas, que rondaron sin descanso las calles de Teruel.

 

El pasado viernes, las peñas y barras de Teruel empezaron a funcionar y a las 16.30 del sábado comenzaron de forma oficial la Vaquilla con la puesta del pañuelico. Han sido tres jornadas eufóricas cargadas de actos. El viernes todos los turolenses salieron a la calle con muchas ganas de celebrar los días grandes de Teruel. El sábado no faltó nadie a la puesta del pañuelico y nadie tampoco se quiso perder la juerga posterior. Tanto los peñistas como los demás vecinos de la ciudad esperaban con ganas la merienda en la plaza de toros y también allí se pudo ver a una multitud. Y llegó el lunes y el final de la fiesta.

 

En los músicos se percibía algo el cansancio acumulado de tres jornadas maratonianas, pero pese a todo, los miembros de las charangas siguieron tocando sus canciones y animando al personal con gran entusiasmo. Se les pudo ver sentados por cualquier acera en las pausas pero esto no significaba que se fueran a rendir. Ayer, todavía quedaban actos tan importantes como la suelta de los ensogados o la retirada del pañuelico y, cómo no, las charangas estuvieron presentes.

 

Las caras de los turolenses también mostraban leves rasgos de cansancio, pero lo compensaron con la ilusión y las ganas, que también se les reflejaban en la cara.

 

El atuendo vaquillero es el que más se resintió con el paso de los días, sobretodo en los jóvenes. Pocos chicos mantuvieron la vestimenta intacta. La mayoría perdió el blanco característico de la Vaquilla y sus ropas se tiñeron de un color violeta o granate, pues el calimocho continuó volando por las cabezas de los jóvenes, aunque con menos frecuencia que en los días anteriores.

 

Los pasacalles y 'remojones' se sucedieron y las peñas pasearon junto a sus músicos por las calles hasta llegar a sus locales, donde se les repartió algo de beber a los miembros en los típicos 'remojones'.

 

Durante el domingo y ayer, lunes, se vio un descenso importante en el número de personas que transitaban por las calles. Esto es debido a que el lunes es un día laborable, en toda España, excepto en Teruel, de manera que a los visitantes les resulta mucho más fácil acudir el sábado, que es el día de máxima afluencia. La gran mayoría de los turolenses agradecen que el domingo y el lunes haya menos gente. "Disfrutamos mucho estos dos días", afirmaba ayer un peñista. "Estamos solo los de Teruel y también se agradece lo de no estar tan apretados. Eso sí, los que estamos participamos en todo", añadió. En general, los vaquilleros corroboran estas palabras pues dicen que disfrutan mucho del viernes y sábado ya que "se coge la fiesta con muchas ganas", pero que el domingo y el lunes "son muy especiales. Son más familiares y además la merienda y los ensogados son una de las cosas que más nos gustan a los de Teruel", explicaron varios peñistas de El Chasco.

 

Pero, aunque haya menos gente, lo que empieza a percibirse más descaradamente son los olores y la suciedad. Desde el viernes, litros y litros de líquidos cayeron en las calles además de vasos de plástico y otros desperdicios. Ayer, el pavimento estaba muy resbaladizo y los olores ya empezaban a ser bastante fuertes. No obstante, esto no impidió que los peñistas se sentaran en el suelo a cenar o a comerse el 'regañao'. Incluso se tumbaron siguiendo el ritmo de algunas de las canciones de las charangas.

 

En definitiva, ayer el ambiente fue totalmente festivo. Por la tarde los ensogados captaron la atención de todos los turolenses y por la noche la poblaciónacudió en masa para despedir las fiestas con la retirada del pañuelico. "Son las fechas que llevamos esperando todo el año y da mucha pena que acaben, pero esperaremos impacientes las del año que viene" confesaron varios peñistas de El Ajo.

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