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Teruel

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La población de Villalba Baja rechaza la variante de la N-420 que proyecta Fomento

Considera que impide el crecimiento del barrio. La redacción del proyecto, en trámite desde 1997, está muy avanzada.

Los vecinos de Villalba Baja -barrio rural de Teruel- se oponen frontalmente al trazado de la futura variante de la N-420 por entender que pasa demasiado cerca del casco urbano -a una decena de metros de algunas casas- e hipoteca las posibilidades de crecimiento de la población. El proyecto de la circunvalación, que empezó a tramitarse en 1997 con el estudio informativo, se encuentra actualmente en la fase final de la redacción, adjudicada por el Ministerio de Fomento en diciembre de 2006 por 197.811 euros a la empresa Automatización de Procesos Constructivos S. A..

El vecindario se ha movilizado por entender que, de ejecutarse la variante proyectada, "el pueblo se quedará sin su única posibilidad de crecimiento futuro", según explicó el alcalde pedáneo, Lucinio Hernández. Los vecinos han recogido 250 firmas -el pueblo cuenta con unos 200 residentes- que se han entregado en el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento acompañadas de un escrito que reclama un trazado para la circunvalación más alejado del pueblo que el previsto.

El largo trámite administrativo de la variante se inició en 1997, cuando el Ministerio de Fomento sometió el proyecto a información pública y propuso un trazado que discurría por el este de la localidad. Sin embargo, fue el propio Ayuntamiento de Teruel y la DGA quienes presentaron alegaciones para que la variante discurriera por el oeste aprovechando el trazado del frustrado ferrocarril Teruel-Alcañiz. Finalmente, Fomentó aceptó la postura municipal, que ahora los vecinos rechazan.

Una delegación vecinal mantuvo ayer una reunión con el alcalde, Miguel Ferrer, que se mostró de acuerdo con los argumentos expuestos por la población. Ferrer señaló que mantiene contactos con Fomento para que se reduzca la zona de afección de la variante, fijada en cien metros a cada lado y en la que no se podría ampliar el suelo urbano. Ferrer comparte el criterio de que esta limitación es inaceptable porque supone "una hipoteca para el futuro de la población".

Lucinio Hernández señaló que la reacción vecinal no se ha producido antes por falta de información sobre las limitaciones edificatorias que genera la variante. Una vecina afirmó que el trazado previsto "condena el pueblo a la desaparición". La propietaria de una vivienda contigua a la calzada proyectada señaló que, dada su proximidad al casco urbano, la mejora para la seguridad que supondría sacar el tráfico del pueblo sería muy limitada.

Otra residente advirtió que el proyecto que ultima Fomento acabará con la posibilidad de reconvertir el trazado del tren Teruel-Alcañiz como una vía verde que podría enlazar con la habilitada en el ferrocarril de Ojos Negros. La misma fuente agregó que, si en su día se rechazó la propuesta de trazado por el este, fue porque destrozaba la vega del Alfambra y comportaba un serio riesgo de inundaciones.

Los vecinos plantean a Fomento otras alternativas de trazado que discurren más hacia el oeste de la pedanía para posibilitar así el crecimiento urbano en esta dirección. Señalan que la presencia del río Alfambra impide ya el desarrollo hacia el este. Uno de los participantes en la reunión celebrada ayer con el alcalde señaló que el objetivo del pueblo es alejar el recorrido de la variante del pueblo. Para que el trazado previsto actualmente pudiera ser asumido, la afección a ambos lados de la calzada debería ser "cero", lo que consideró muy improbable teniendo en cuenta la legislación de carreteras.

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