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Arranca la segunda fase de la campaña para cazar palomas, que ya ha eliminado 1.103 aves

Las jaulas trampa, instaladas en abril, volvieron a activarse ayer después de permanecer inactivas en agosto.

Las jaulas trampa instaladas en Teruel el pasado mes de abril para cazar palomas han conseguido rebajar sensiblemente la población de esta especie en la ciudad. La proliferación de estas aves había generado quejas vecinales por la suciedad y los problemas de atascos en desagües que generan los excrementos. En los cuatro primeros meses de funcionamiento, los dispositivos de captura han atrapado 1.103 palomas. Las capturas, que se interrumpieron durante el mes de agosto, se retomaron ayer, 1 de septiembre, para concluir a finales de noviembre.

El concejal delegado de Limpieza, Julio Esteban, valoró positivamente el resultado de la campaña para reducir la población de palomas. "Las aglomeraciones que se podían ver en distintos puntos de la ciudad, sobre todo en el Centro Histórico y en la prisión provincial, ya no se producen". El edil añadió que también ha mejorado la sensibilización ciudadana al respecto, "y ya no se ve a los ciudadanos alimentar a las palomas en calles y plazas".

El mes con más capturas fue julio, con 314 palomas atrapadas. El dispositivo de caza consiste en dos jaulas situadas en sendas azoteas de la calle San Francisco y de la plaza del Torico. Las aves pueden penetrar en los habitáculos pero no salir. Además, para incitarlas a entrar se utilizan alimento y agua como señuelos.

La jaula que ha registrado más capturas ha sido la de la plaza del Torico, que con 783 palomas duplica sobradamente a las 320 eliminadas en la calle San Francisco. El Ayuntamiento tenía previsto montar una tercera jaula trampa en el entorno de la Zona, pero finalmente no se ha colocado. También se contemplaba la posibilidad de cazar palomas en la prisión provincial mediante redes, pero tampoco esta opción se ha concretado.

El Consistorio contempla repetir la campaña en 2009 para evitar que la población de palomas, debido a la prolificidad de la especie, se reproduzca hasta alcanzar niveles preocupantes.

La empresa contratada para la campaña, Ambigest, se encarga del montaje y desmontaje de las trampas, de su mantenimiento y de la retirada de las palomas. Las aves, una vez capturadas, se eliminan mediante un procedimiento incruento consistente en depositarlas en un recipiente con un gas letal. Los cadáveres se incineran a continuación.

Desde la Federación de Asociaciones de Vecinos San Fernando de Teruel valoraron positivamente la campaña municipal. El portavoz de la organización vecinal, Isidoro Esteban, señaló que la proliferación de estas aves "deterioraba el patrimonio público y privado, además de generar suciedad en distintas partes de la ciudad".

Esteban reconoció que las concentraciones de palomas han descendido, aunque defendió que las capturas "no sean un hecho puntual". A su juicio, "la vigilancia y el control municipal sobre la presencia de estas aves debe mantenerse para que no se vuelva a disparar su población".

El portavoz de la Federación San Fernando abogó por mantener en los niveles actuales la población de palomas. Advirtió, no obstante, que reducirla en extremo podría alterar el equilibrio ecológico en el núcleo urbano y resultar contraproducente.

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