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El castillo de Alcalá abre sus puertas tras casi veinte años en restauración

Una larga lista de vecinos y visitantes esperaba ayer su turno para acceder al recinto. La torre del homenaje ha sido recuperada siguiendo los planos del Archivo Histórico Militar.

El castillo de Alcalá de la Selva abrió ayer sus puertas al público después de casi veinte años de espera, en los que se han sucedido diversas campañas de restauración. Los primeros en pisar las diferentes estancias ya recuperadas fueron unas doscientas personas, entre vecinos y visitantes, que, por turnos, accedieron al recinto amurallado guiados por la responsable de la oficina de turismo. A partir de los próximos días, el Ayuntamiento pondrá en marcha un programa de visitas guiadas para extender su difusión de forma generalizada.

La pieza estrella de la fortaleza, la más admirada por los visitantes que ayer se adentraron en su interior, fue la torre del homenaje, una construcción de tres plantas, coronada por un mirador desde donde se divisan impresionantes vistas de la localidad y su entorno.

Los atractivos del castillo, sin embargo, son numerosos, ya que ha sido posible localizar abundante documentación gráfica sobre el mismo en el Archivo Histórico Militar y en el Archivo Geográfico del Ejército que ha permitido reconstruir algunos elementos singulares que se habían perdido. Eso sí, dejando constancia de que se trata de nuevas incorporaciones, realizadas con materiales del siglo XXI, según advertía José María Sanz, el arquitecto que ha redactado las diferentes fases de restauración.

Con la información aportada por los archivos de cómo era el recinto fortificado a principios del siglo XIX se han podido reponer un cadalso de madera, la escalera superior de acceso a la primera planta, las jambas de los arcos o estabilizar algunas bóvedas de la segunda planta que se encontraban hundidas.

A pesar de que el camino de acceso -en la actualidad de tierra- todavía necesita algunas mejoras que faciliten su tránsito, y aunque faltan algunas dotaciones como el fluido eléctrico, son muchos los que se interesan por la construcción cuando acuden Alcalá de la Selva. El Ayuntamiento ha autorizado en casos excepcionales algunas visitas esporádicas en los últimos años, "dentro de semanas culturales o actividades similares", explicaba el alcalde, Jesús Edo. Y agregó que "como símbolo de Alcalá, era necesario recuperar la fortificación".

Este año, los visitantes pueden ver una fortaleza imponente, en la que tan solo queda por consolidar y restaurar el patio de armas y, más a largo plazo, dotarla de contenido museístico. El acceso está flanqueado por dos torreones y para llegar al citado patio, en estos momentos repleto de restos de excavaciones arqueológicas adecuadamente valladas, se ha instalado una pasarela de madera que facilita el paso de los turistas y evita posibles riesgos de caídas. Esos restos arqueológicos, algunos pertenecientes a las épocas más antiguas del castillo, podrían ser incorporados en un futuro al recorrido turístico.

José María Sanz considera que el castillo, cuya mayor singularidad es que se trata de una fortaleza de tipología militar, puede ofrecer numerosa información a quien lo visite. "Creo -explicó- que los que lo vean quedarán gratamente sorprendidos". Y así fue ayer. Conchi y Emilio, un matrimonio de Alicante, de camino a la Expo de Zaragoza, quedaron impresionados al traspasar la entrada de la fortaleza: "Vimos las ruinas hace 13 años, otra vez que estuvimos en Alcalá, y el cambio ha sido espectacular". La primera restauración de la fortaleza se inició en 1991, a raíz de unos desprendimientos que se produjeron de algunos sillares al caserío. El castillo se ubica en lo alto de un peñasco de gran pendiente. Tras esta intervención se han desarrollado media docena más de actuaciones, que se han ido acometiendo a medida que el Ayuntamiento obtenía subvenciones. La más importante, que permitió recuperar la torre del homenaje, supuso una inversión de 600.000 euros aportados por Fomento.

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